Los mil y un sueños

La noche de hoy tuve muchos sueños. Cuatro o cinco tal vez. Empezaré en un orden aleatorio.

Mi último sueño antes de despertar, fue con mi prima María Fernanda. Ella y yo caminábamos por pequeñas calles llenas de tiendas de ropa. Ella buscaba algo, pero no recuerdo el nombre de la prenda. Dimos la vuelta en esta, la otra, la calle de hasta allá, otra vuelta para allá; pero nada hubo para ella. Finalmente, ella rompió en llanto, se acercó a mí y me pidió que la abrazara. Ella lloraba por sus prendas que se habían roto durante ciertas festividades decembrinas. Yo sólo la abrazaba, luego ella decía que había perdido un papel con instrucciones para salvar a alguien, o a alguienes. Yo sabía de que hablaba, ella sollozaba porque ya no podríamos salvarlos.

Mi primer sueño tuvo lugar en un pueblo cerca de una playa. El atardecer trajo consigo una alta y fuerte ola, que término cubriendo toda la playa. Yo, desde la ventana de mi cuarto, veía como la ola regresaba al mar, descubriendo así la arena que antes había cubierto. La gente que se encontraba en la arena, ya no podía salir, quedó atrapada allí. Las personas intentaban salir desesperadamente, pero la arena se había convertido en arenas movedizas. Todos fueron tragados, excepto uno (a quien no reconocí).
Bajé al estacionamiento, que se encontraba frente a la puerta principal del hotel. En ese lugar, un hombre ya entrado en años y una mujer joven me pidieron que huyera del lugar lo más pronto posible. Con gran horror decían que había vuelto a ocurrir lo inexplicable. Personas de todos los lugares caminaban en un estado zombi. Sus miradas perdidas y colmillos aterraban a cualquiera. El sol estaba a punto de ocultarse y el rojo y anaranjado del cielo se reflejaban en los rostros pálidos de estos seres. Al principio nos perseguían, pero luego se detuvieron. Nos miraban y olían. Estábamos rodeados, y yo acerqué mi brazo para que lo mordieran. Si ya no había algo más que hacer, entonces que me comieran. El hombre me dijo que ellos no actuaban así. Sus ojos eran aterradores, a veces amarillos y a veces rojos, infundían un miedo indescriptible. El sueño se convertía en pesadilla. Luego de mirarlos fijamente por un largo rato, todo a mí alrededor para cambiar de tamaño, el piso era inestable y muchas sombras bailaban a nuestro alrededor.
De la nada, se me ocurrió pegarle a uno de los “zombis” en sus ojos. Eso lo aturdió y lo regreso a su forma humana, pero pronto regresó a su forma zombi. Entonces lo golpeé en repetidas ocasiones en sus ojos, hasta que volvió a ser humano. El hombre me ayudó. Y la joven escribía lo ocurrido, como un instructivo para futuras ocasiones. Al final, quedó una anciana débil, a quien no queríamos pegarle, podría ser mortal. Debatimos si habría que mantenerla viva en su estado, matarla o intentar golpearla. Al final se le golpeó sin aparentes consecuencias para su salud.

Desperté y restan creo que dos sueños.

Volví a la cama, dormir, sólo eso quería. Un segundo sueño se me presentó. Yo manejaba una camioneta outlander guinda. Iba con alguien más. Una persona, que considero era mi tío. Recorríamos varias calles. Yo me metí por unas calles que él desconocía, pero yo conocía perfectamente. Argumenté que por esos lugares vivía mi novia (¿qué novia? Me pregunté al despertar) conocía las calles y cerradas. Finalmente salí a la avenida principal, subí un puente y tres coches me intersectaron. Me sacaron de la camioneta y me llevaron a un terreno baldío, donde torturaban con golpes a muchas personas. Yo fui arrastrado y golpeado. De pronto el cacique, gritó “mannequin challenge” todos nos detuvimos.
De un momento a otro, aparecí en mi casa. Mi abuelita y tío dijeron que la camioneta había sido llevada al corralón por la grúa. Yo no sabía que hacer. Se encontraba la misma camioneta en el estacionamiento. La miré hasta despertar.

El cuarto sueño consistió en que llegué a mi trabajo, ubicado en algún lugar de Letonia. Me saludó mi “buddy” que conocí en esas tierras. Me dijo algo en letón y yo respondí igual. Todos me miraban desconcertados y se apartaban de mí. Yo dije unas palabras en letón y ellos se rieron. Una amiga o conocida de Kazajistán, llamada Dina, me dijo algo en ruso y luego en español. Un excelente español. Yo salí de mi oficina, asfixiado. No veía bien. Quería saber que ocurría. Todos salieron de su oficina para gritarme.

El siguiente fragmento es desconocido para mí, no sé si es parte del sueño previo o un nuevo sueño. Estaba con mis primos, los mismos con quienes acababa de salir este jueves 29 de diciembre. Me sentía triste, y le pedí un abrazo a mi prima M. Fernanda, quien me alejó de ella y alegó no conocerme, fui con todos y nadie me conocía.

Finalmente, terminé con el primer sueño que relaté.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s