La sombra del mexicano

O la sombra de la humanidad, una analogía con la vida moderna.

Hace apenas un par de días, si no me equivoco, salió el ranking de la FIFA. Las posiciones gran escándalo en mi mente. Me costaba trabajo creer los países que figuraban en los primero lugares. Lo primero que se me viene a la mente y como ya es costumbre es: “Conspiración” “Compra de posiciones”. Bueno, vaya a saber usted si acaso es cierto que los porcentajes tomados en cuenta para la asignación de los lugares fueron tomados con honestidad. Pero aquello no es menester en esta entrada de blog, sólo es un preámbulo sobre lo que quiero hablar.

Me sorprendió ver a México en la posición 14, además de que la tabla decía que este había subido 2 posiciones. ¿Cómo es aquello posible? Perder 7 – 0 en una competición oficial y en fase de eliminación directa, no parecen ser ingredientes para ascender de puesto. Una vez más me resulta extraño como se tomaron los valores o porcentuales para elegir los lugares. No obstante, y aclaro una vez más, el asunto de esta entrada no es el futbol, bueno en parte lo será, pero no será el tema principal.

Quiero hacer notar, y como muchos ya vieron en sus pantallas, como ustedes escucharon  o leyeron; la selección azteca (o decepción nacional) no jugó, simplemente se plantaron como postes blancos intentando detener a una furia roja, un equipo que jamás se echó para atrás, al contrario, siempre buscó un gol más. Ya lo saben, vieron con que desganó y sin vergüenza los jugadores se presentaron ante miles de espectadores mexicanos, quienes tenían una fuerte ilusión en su equipo. No estaría hablando de esto si hubiera sido una simple derrota o una excitante victoria. Pero él no luchar, el no levantar las manos, el dejar al portero morir, el fallar los pases; es algo que no caracteriza al mexicano, que lleva verdadera sangre azteca. La humillación es aún mayor cuando sabemos que un alto número de internautas generan memes al respecto, cuando un mayor número de espectadores y periodistas hablarán de como una selección fue abatida por siete goles a cero. Similar humillación sufrida por los brasileños hace dos años. Una vez que he terminado de decir lo que quise decir hace algunas semanas, inmediatamente al día del encuentro, me dispondré a hablar del tema que nos atañe: la sombra del mexicano.

Luego de haber visto el partido, hubiera querido que los chilenos anotaran más goles, que la goliza fuera aún mayor. Muchos me criticaran por ello, pero la verdad es que una selección sin personalidad, debe ser humillada hasta el grado de que cuestione si son o no jugadores de fútbol. Deben hacerle entrar en razón. Ya fuese culpa del técnico o de los jugadores, todos ellos representan a México (hablando de fútbol). Esa es la sombra en la que el mexicano vive, si aún no se han enterado de cuál es, intentaré esclarecer el asunto, sin quitarle oscuridad al tema. De un tiempo para acá hemos sufrido en la clasificación a los mundiales. Siempre hemos sufrido los octavos de final, tenemos la excusa de que nos enfrentamos contra equipos fuertes, y cuando hemos logrado pasar a cuartos, una Alemania que no perdona, nos elimina. En ocasiones, se juegan partidos que parecen estar controlados y ganados, y de un momento a otro se les da la vuelta y somos eliminados. Aquella es la sombra del mexicano, la que es vista por muchos en el extranjero.

Los deportes son una enorme fuente de información internacional para conocer sobre un país o una personalidad. ¿Qué es lo que le mostramos al exterior? Un desgane, mostramos una motivación que se derrumba y termina por perderse, y es aquella falta de orgullo la que termina por tirarnos y provocarnos la derrota. Ahora pregúntense ¿así somos los mexicanos? Gritemos en alto ¡No, no somos así! La sangre nos hierve cuando somos insultados, cuando dicen que no sabemos hacer bien las cosas, cuando se meten con alguien de nuestra familia, cuando nos hacen menos. Es el orgullo mexicano. Y si no eres mexicano y sientes lo mismo, es porque es el orgullo de la humanidad, es el sentimiento que nos hace ser competitivos y por ende mejores. La pregunta entonces es ¿por qué hay quienes lo sienten y los que no? El futbol es una mafia, como ya bien sabemos, y podríamos escribir, enlistar y describir cientos de hipótesis conspiracioncitas en contra de esta asociación y los gobiernos, pero a fin de cuentas son hipótesis y son únicamente creencias que nosotros mismos inventamos para poder entender la serie de eventos que ocurren a nuestro alrededor y que no presentan una explicación lógica. En fin, veamos por ejemplo el caso de Islandia, Gales o Irlanda en la EUROCOPA de éste año (2016). Para muchos parecen equipos pequeños, pocos habitantes pueblan esos países y no se espera nada de ellos, no obstante presentan un fuerte orgullo y amor por su nación. Jugaron notablemente contra las selecciones que se esperaba los despedazarían y los harían sufrir en el séptimo infierno. Quizás Islandia fue el menos librado al enfrentarse contra Francia en cuartos de final, y pese al 5-2, el partido mostró a una escuadra vikinga que jamás se rindió, jamás se hizo menos y jamás dejo de mostrar un juego propio. Lo que le ocurre a la selección mexicana es entonces un problema de identidad. Cuando parece dar su mejor juego, se derrumba, y cuando parece dar una exhibición austera, gana los encuentros. La gente confía en que los jugadores que militan escuadras europeas salvaran partidos, aparentemente eso ya ha dejado de ser cierto. Uno pensaría que ellos vendrían motivados, con ideas vanguardistas y un fuerte orgullo, pero el dinero corrompe y la camiseta sólo es un fajo de billetes más. Esa, es la sombra del humano moderno, el falso orgullo.

¿Qué tienen de diferente los jugadores de divisiones inferiores contra los de selección mayor? El amor al deporte, al juego y lo que hacen. Punto final, no hay discusión al respecto. No generalizo, hay jugadores en divisiones menores que están allí por mero nepotismo y jugadores en “la mayor” que lo dejan todo en el campo. Lamentablemente el amor se ha perdido, se cree que aún existe, pero se ha llegado a confundir. Y no ocurre únicamente en la selección, ocurre en los clubes. Y dejando de lado el fútbol, ocurre en nuestros trabajos, y lo que es peor, en nuestras vidas. Ya no hay amor por lo que se hace, por ende ya no hay vergüenza, ya no hay un buen trabajo, ya no hay un buen acabado. Lo que resta es el dinero, y ¿no es acaso ello, lo que mueve al mundo? No generalizo, existen muy buenos trabajadores que son excelsos en lo que hacen, ya sea un simple trabajo de rutina, ya sea un simple reporte, ya sea preparar un café, ya sea dirigir una empresa, ya sea ser profesor, ya sea ser padre o hijo, ya sea policía o taxista. Cuando amas lo que haces, no importa el puesto que tengas, lo harás de la mejor manera y te sentirás feliz de estar donde estás, que pase lo que pase, tu sólo ascenderás sin que te des cuenta, sin que estés consciente de haberlo pedido. Esa, es la luz en la sombra.

Para finalizar, quiere hacer hincapié en el orgullo propio. Desde niños se nos inculca el amor a nuestra familia y a nuestra nación. Actualmente la nación no nos genera nada. En los deportes no parecen figurar, en la política somos la burla, en la economía somos tan sólo la mascota del dólar. Pronto sentimos amor por un club, y sentimos los colores. SI no es así, o aunado al club, hay amor hacia un grupo musical, sentimos sus canciones, cantamos sus valores y cantamos con el alma sus versos. Si desde niños ingresamos a alguna disciplina, nuestra maduración cambia y para nuestro bien. Sentimos orgullo por lo que practicamos, ¿qué significa? Significa que queremos ser los mejores en lo que hacemos, encontramos gente a quien admirar, no actuales pero a lo largo de la historia. Son nuestros ejemplos a seguir, ya sean reales o ficticios. Allí el amor por nosotros y por ellos, un amor que no se nos es inculcado como los amores previos, sino que es descubierto por nosotros y para nosotros. A lo largo de nuestras vidas, caeremos, más entre los 10 y 20 años, lloraremos y sentiremos lo peor, pero estamos en la etapa del autodescubrimiento, una etapa en la que no tenemos una personalidad natural. Son los mejores años para caer, pues tenemos la vitalidad para levantarnos de inmediato. La inocencia es la luz de la sombra, y el ingenio es la luz del falso orgullo. Siempre busquemos lo que amamos, dejemos que se convierta en una obsesión, y con pasión, convirtámonos en lo mejor de lo que hemos practicado.

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