Sopa de Pato

En las recientes fechas una sorprendente adrenalina y estrés me habían invadido debido a diversas causas en mi vida académica y emocional. Poco tiempo había tenido para salir de casa y refrescar mi mente. Sin embargo, un hecho curioso me hizo salir de mi hogar y olvidarme de mis tareas principales: una serie de gritos ahogados las dos noches pasados me impidieron conciliar el sueño, tales sucesos crearon una gran duda en mi mente. Salí a la calle los días siguientes para informarme con los vecinos, si sabían algo acerca de los alaridos de las noches pasadas, pero todos negaban haberlos oído. Aquellas respuestas me inquietaron y aumentaron mi curiosidad.

Suelo observar a la gente que pasa por las calles a través de las ventanas de mi casa, y es interesante ver como todos terminan formando un patrón, es decir, se vuelven predecibles. Conocía los horarios de más del 80 por ciento de aquellos que pasaban frente a mis ventanas. Fueron dos semanas de ardua observación, de las que, lamentablemente, no logre llegar a conclusión alguna. No había persona que no cumpliera con el patrón trazado por mí.
Decidí entonces despejar mi mente y salir a caminar por toda mi colonia, observando cada detalle que rodeaba las casas y calles. Es sorprendente lo que se puede llegar a observar cuando se presta atención a su entorno. Ventanas nuevas, alumbrado nuevo, pintura nueva, etcétera. Pero todo era, a fin de cuentas, común y corriente comparado con mi investigación relacionada con los gritos de las noches anteriores.
De regreso a casa, me encontré con un pato correteado por mis vecinos, les ayude a capturarlo. Ellos me invitaron a su casa y me comentaron que tal adquisición se la había ganado en un concurso en un pueblo y estaban esperando a que engordara más para comerlo.
Al poco rato, y dentro de mi habitación, pensé en el pato y en el concurso, era obvio que era una mentira, mis vecinos no habían salido de casa por más de un día en los últimos dos meses, el pato había llegado a ellos de otra forma, la pregunta era ¿cómo?
Volví a realizar un sondeo con aquellos que vivían cerca de mi casa, pero su actitud era igual de cerrada que antes, nadie había oído los gritos y nadie había visto al pato.
Al día siguiente se oyó una discusión en la casa del pato, madre e hija peleaban, se oyeron objetos caer y romperse, la madre, que tenía una voz áspera, sentenciaba con frialdad y su hija intentaba replicar, pero siempre la madre resultaba ganar y callarla. No pude soportarlo más y entre a la casa por la fuerza, la madre, una señora de unos 60 años tenía en sus manos una vara de sauco, su hija se encontraba de rodillas en el piso suplicando piedad, mientras el pato se encontraba en una olla metálica con agua.
Me acerque a las dos e intente ponerle un alto a la discusión. La señora soltó un chillido agudo y acto seguido, me había convertido en un pato. La madre sonreía y farfullaba con orgullo ya que aseguraba que tendría dos patos para degustar.
Mi primera reacción desde el piso fue de sorpresa y miedo, luego comprendí que el otro pato debía ser el pretendiente de la hija de la bruja, la cuestión era saber ¿por qué hizo lo que hizo? caminé por la sala mientras me tambaleaba, acostumbrarme a este nuevo cuerpo era una tarea ardua. Al llegar a la cocina, estire mis alas esperando volar o saltar hasta la olla donde el otro pato se hallaba, pero fue difícil, en general cualquier movimiento se me hacía complicado. Oía aun los gritos de las mujeres. Luego de unos minutos, aprendí más o menos a controlar mis patas y alas, logrando saltar a la silla, de allí a la mesa y por ultimo a la estufa, donde empuje la olla hasta tirarla, el pato pareció soltar varios “coac” que entendí de inmediato, creo que se había lastimado un ala, pero me agradecía lo que había hecho.
Todo se veía enorme desde mi perspectiva, seguramente el otro pato pensaba lo mismo, quise hacerle algunas preguntas, pero no había tiempo para tales presentaciones. La bruja había notado nuestro escape y si no continuábamos nuestra huida, seríamos pronto convertidos en sopa de pato. La hija gritaba con tristeza y miedo mientras nos miraba. La bruja sonrió y de inmediato se le ocurrió una idea, nos tomó de nuestros largos cuellos y nos colocó sobre la mesa del comedor. Entonces la bruja sentenció –Si acaso reconoces a tu novio, entonces le salvaré la vida y tu decidirás que hacer con el otro pato. En caso contrario, yo salvaré la vida de otro pato y haré que te comas a tu novio-
Tal reto nos dejó perplejos a los tres, los tres sufriríamos de una u otra forma. La joven, se sentó frente a nosotros y comenzó a inspeccionarnos, lo cierto era que no presentábamos diferencia alguna, éramos idénticos, salvo que yo no tenía el ala lastimada y, sin embargo, tal detalle era imposible de hacerse notar si mi compañero no levantaba su ala. La joven, a punto de cargarnos para mirarnos mejor, recibió un fuerte latigazo por parte de su madre. – ¡Prohibido tocar! Sólo mirar- replicó.
Nuestra inspección duró quizás dos o tres horas, los dos comenzamos a desesperarnos y graznamos con intensidad, queríamos movernos de nuestros lugares, pero una especie de hechizo nos lo impedía. Movíamos nuestras alas y cuerpos, la joven entonces gritó de alegría – ¡Tengo la respuesta!, su madre miró con asombro a su hija, temía que ella hubiera notado a su novio, así que le tapó los ojos y nos liberó. La hija replicó con ira – ¿Qué haces?-, la bruja sentenció de nueva cuenta –Será el pato que captures, a quien yo regresé a su forma humana otra vez-
-Eso será bastante fácil- respondió la hija, con una sonrisa malévola.
La joven no tardó en tomarme del cuello y decir –Será el-, la bruja sonrió. No puedo decir que clase de sentimiento sentí en ese instante, alegría y des estrés al saber que no seré yo el comido, pero también pena y tristeza por el verdadero novio, quien pronto sería devorado por quien sería su amor.
La bruja me regresó a mi forma otra vez, la joven me abrazó y besó sin abrir sus ojos. La bruja preguntó confundida – ¿Por qué no abres tus ojos?
-No los necesito, sólo asegúrate de que mi novio me vea-
En mi menté me percaté de una cruel realidad, la hija era tan malvada y astuta como su madre.
-Hoy duermes conmigo- me susurró al oído la joven, volteó y sin abrir sus ojos, señaló al pato –No comas ansías, que ya pronto regresarás a tu forma humana-
Su madre le dijo que eso no podía ser posible, pues no era parte del trato, pero la hija refutó que de esos hablarían al día siguiente.

Y así fue, a la mañana siguiente; la bruja y su hija discutieron sobre la vida del pato. La hija, al no ser escuchada por su madre, optó por quitarse sus ojos. Nunca había visto acto tan sangriento y lleno de felicidad en una persona. La madre lloró por lo que su hija se había hecho, soltó al pato que tenía cargando y abrazó a su hija. Yo me encontraba sentado y ya con un enorme hueco en mi estómago. La bruja accedió a regresar a su novio a su forma humana, y tan pronto lo hizo, recibí severos golpes, que luego fueron calmados por la bruja. El novio, o ya desdichado, tuvo que salir de la casa antes de volver a ser convertido en algún animal. La bruja, me miró y me dijo –Eres libre-, salí a tientas, mis piernas y rostro estaban gravemente lastimados.

FIN

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s