Claudia

Durante esta tarde lluviosa, entre nubes y relámpagos, mis pensamientos hacían eco y tu nombre resonaba en ellos. Pensando en ti, me preguntaba qué nuevas artes habías desarrollado recientemente, me cuestionaba que tan felices eran tus días y luego, entre pensamiento y pensamiento, llegué a un lugar lejano de mi mente, de donde me fue imposible salir por varias horas; los relámpagos iluminaban mi camino entre recuerdos que tan sólo me traían aflicción. Entonces me decidí por huir lejos de ellos, lejos de la mente consciente, lejos de la realidad. Allá, en las alturas, sobre las nubes, me encontré con los papalotes de la imaginación, de vivos colores que se mantenían surcando los cielos, sobre las nubes me recosté y pude tan sólo vislumbrar el suave movimiento de una imagen, ¿animal o humano? No podía asegurarlo, pero presentaba una vivacidad que me hacía sonreír, las pinceladas dibujaban una sombra, pero lo cierto es que era el alma de la obra. De arriba abajo los colores teñían el lienzo, entre un psicodélico fondo, una mujer recostada y cabizbaja era pintada con sumo detalle. La pintura cobraba movimiento a medida que se completaba, pero la autora de la misma aseguraba no ver nada inusual hasta que concluyó, entonces admiró su trabajo, y se dio cuenta que la mujer le hablaba y le susurraba en un lenguaje desconocido. La autora quería saber que decía su creación, pero entre más se esforzaba por saber, más difícil le costaba entender. La mujer de la pintura levanto su rostro a su autora, mostrando un hueco en el, un negro profundo en el que nada había y que causaba un terror profundo, ¿cómo alguien podía existir sin un rostro? La autora de inmediato y con finos pinceles dibujó con delicadeza los rasgos de la mujer, dando como resultado una dama de extraordinaria belleza que enamoraría a quien la viera. Así, la mujer del cuadro retomó su postura original, y aunque nadie fuera capaz de ver su rostro que tenía ocultó por sus rodillas, la gente percibía que algo brillante se ocultaba en la imagen, y es que era la belleza de la mujer. Por ende, se le llamó Claudia a la mujer del lienzo. Varios mitos existen alrededor de quien es la autora, hay quienes creen que es un autorretrato y otros más suponen que es la autora misma la que se metió al cuadro. Sean ciertos o falsos los rumores, cierto es que los colores y la técnica utilizados en la obra no han podido ser reproducidos….

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