Cenicienta II

El príncipe

Sus hermanastras la creían loca, pues hablaba con algunos animales, la creían fea y poco virtuosa. Se encontraba siempre rodeada de polvo y, en tiempo de frio, de cenizas, pues acostumbraba dormir cerca de la chimenea para mantenerse caliente. La cantidad constante de cenizas en su cuerpo le provocaron que se ganara el apodo de Cenicynthia, la segunda hermanastra corrigió el apodo por Cenicienta. Los tratos que le profesaban eran cada vez peores, al grado que decidió escapar de casa sin avisar ni a su falsa familia o amigas aves. Tomó uno de los caballos de la granja de su padre y se dirigió al puerto, donde pidió que todas las negociaciones y ganancias de la empresa fueran repartidas entre los marineros y demás comerciantes, les pidió además, que no dejaran hundir el negocio, ya que ella en el futuro tomaría el puesto de su padre. Hecho esto, vivió por semanas junto a la tumba de su madre; en ese transcurso de tiempo, la planta había ya florecido con largos tallos y bellas flores. Al darse cuenta del largo tiempo que llevaba viviendo en soledad, decidió regresar a casa, a su paso tomó el puesto de su padre y a punto de llegar a su pueblo el sonido de un disparo, inquietó al corcel en el que viajaba. Sus gritos alertaron a ciertos guardias, quienes a su vez llamaron al príncipe. Cenicienta se movía a todo galope entre densas malezas y troncos de árboles. El príncipe, en su caballo, corrió a auxiliarla. Ambos se miraron fijamente por segundos o minutos, se sonrieron y al final el príncipe habló -Vaya, pareces que nunca ha montado un caballo, permítame enseñarle- tal expresión provocó el repudio de Cenicienta, quien contestó fríamente -Ferz y yo hemos viajado por varias tierras desde ya hace años, gracias y adiós- el príncipe, confundido, replicó -Disculpe bella dama, no era mi intención insultarla, es sólo que en mi experiencia…- fue interrumpido súbitamente por ella, quien le refutó -En su experiencia las mujeres no tienen virtudes fuera del hogar- acto seguido, se retiró a gran velocidad del lugar, para llegar a otro donde sería tratada no muy diferente a como lo hizo el príncipe.

Nos remontamos ahora al castillo de los espejos, hogar del Rey Félix, padre del príncipe Fabio.
El príncipe llegó pensativo al castillo, confundido, feliz y triste a la vez; pero todas esas emociones se reducían a un solo sentimiento: amor. Así, a los días siguientes, poco comía y poco dormía. En su mar de pensamientos se revolvían intrincadas situaciones hipotéticas, pensaba en lo que a ella le había molestado y en el qué hubiera ocurrido si la situación hubiese sido distinta.
Por consiguiente, los días siguientes pensó y platicó con sus padres acerca del mal trato que se le da a la mujer; su madre apoyaba, pero Félix, quien siempre mostraba una sonrisa, ahora mostraba un semblante serio y sin emociones, negándose a las ideas de su hijo. Entonces él sugirió -hijo, creo que te hace falta un día de caza, ¿te parece si mañana salimos?- Fabio aceptó emocionado, teniendo como plan, salir a cazar en los terrenos cercanos a donde se había encontrado a cenicienta.
El día llegó y así se terminó, Fabio sintió una gran aflicción que sería curada una semana después, cuando al volver a ir de caza, la joven y bella mujer se encontrara camino a donde su madre y flor de su padre descansaban. Cenicienta miró con cierto desprecio al príncipe, aunque en el fondo sus ojos brillaban de emoción, misma que duraría poco al momento de saber la razón por la cual el príncipe se encontraba con sus súbditos. Ella soltó un grito de ira y refutó los actos -¿Cómo te atreves a retirarle la vida a un animal por plena diversión? Será difícil explicarlo, pero estoy segura de que ellos sienten igual que nosotros- el príncipe trató de excusarse alegando que es un deporte muy arraigado entre la nobleza. Ella le dio la espalda y replicó -No porque sea costumbre ha de repetirse, no todas las costumbres son buenas ni todas malas-, el joven hombre preguntó por la casa de ella, pero se limitó a responder -será mejor que no lo sepa, o quizás se le ocurra matar a mis caballos por diversión- Cenicienta continuó con su camino, mientras el príncipe solicitaba a sus compañeros a regresar al castillo.

Durante la hora de la comida, el rey habló de las posibles negociaciones entre dos reinos, lo que involucraría el matrimonio de sus dos hijos, no obstante, Fabio se negó a todo tipo de arreglos entre reinos. El rey se molestó y refutó -pronto tendrás que casarte y jamás te he visto con una mujer digna de formar parte de nuestra familia- Fabio bajó su mirada y pensativo respondió que aún no encontraba a la mujer indicada. Entonces el rey sugirió que se realizara un baile de tres noches, en el cual él tendría que elegir a su esposa. El príncipe solicitó que las cartas también llegaran a las mujeres de los pueblos y no sólo a la nobleza. El rey se opuso momentáneamente, pero no quería dejar pasar tan importante acuerdo con el que había llegado con su hijo. Fabio, en su mente, sabía que sería la única forma de que Cenicienta fuera su esposa.

Días después, Fabio se decidió por pasearse entre los pueblos, esperando encontrarse con la joven dama de quien se había enamorado. Pero él no era el único acechador a la vista, también ella esperaba encontrarse con él. Ambos escondidos entre la maleza, detrás de piedras y troncos, tardaron en darse cuenta que ambos se seguían. Pero él nunca fue capaz de encontrar donde vivía. El tiempo paso y ambos seguían frecuentándose de lejos, y con miradas y gestos se hablaban.

Las invitaciones entonces fueron enviadas a la nobleza, pero muy pocas a los pueblos. Entre las afortunadas se encontraban Cenicienta y sus hermanastras, quienes se llenaron de alegría. Pero la madrastra negó la ida a Cenicienta, ella reclamó y le fue respondido que no tenía vestidos para una fiesta tan importante, además de que si no acababa de realizar el quehacer en casa, poco tiempo tendría para limpiarse las cenizas de su rostro. Lloró durante el día, extrañaba a su madre y a su padre, y lo poco que le quedaba de ellos le había sido arrebatado por su madrastra.

Continua con la tercera parte de esta historia ->

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