Caminos Encontrados VI

La bella y la bestia

Regresé al reino del sur con el joven príncipe inconsciente, lo entregué a las manos de su madre. Me despedí de ambos y me dirigí al norte en busca de Paola, no obstante, no la encontré, pero sí a su padre y al rey Fabio, quienes negociaban los derechos de las minas y campos agrícolas. Me encontré a un sirviente, fuerte pero ya de edad avanzada, él debía ser el reloj, ambos nos miramos y sin pronunciar palabra alguna, nos retiramos del salón real.
Camino a la salida del reino, me encontré con gran carruaje y hermosos caballos, se acercaron a mí y la reina descendió con una carta en mano. Me dijo que su hija había regresado con las bestias, pues aseguraba que debía terminar algo pendiente, pero que regresaría en un año a más tardar. Yo le agradecí por la información y por entregarme la carta, nos despedimos y tomamos caminos diferentes.
Ya algunos kilómetros adelante, abrí la carta, pero constaba de números puestos al azar. La vi detenidamente, intenté varios métodos para encontrar mensajes ocultos y al final, pude notar que estaba encriptada, requería un clave que relacionara los números con las letras, pero todo era tan aleatorio y con un sin fin de comas, que no logré obtener tal clave. Repasé la carta de día y de noche, hasta que caí en la cuenta que la clave era un libro, los pares representaban páginas y el número inmediato a la coma, la posición. Tan pronto hice mi hallazgo, regresé al castillo del norte a buscar el posible libro.
Me encontré de nueva cuenta con el poema, lo volví a leer y seguí buscando el libro que me diera la clave. Tardé en darme cuenta que el libro del poema, era la clave.
Y he aquí lo que parte de la carta decía: “De un momento para otro, desapareciste, dejando en claro tus intenciones de solucionar los problemas entre ambos reinos. Desearía que nos hubiéramos despedido, pero por una u otra razón, no fue posible. Tú regresas de donde viniste y yo regresaré a donde me encontraste, un viejo amor me espera. Quería verlo una vez más, platicar y jugar con él, pero aquí, lejos de la montaña, él sería visto como una bestia inhumana. Pero es un ser más humano de lo que puedes creer. Me mostró alguna vez, el amor por los libros, me llevó a conocer lugares maravillosos lejos del reino, pero ahora y para concluir su destino, ha sido convertido en un dragón plateado. Pues quienes son de corazón leal y verdadero, aquellos que aman con el alma y son desapegados y mueren en la noche, son tomados por la Luna y convertidos en dragones plateados antes de dejar este mundo. Eso le ocurrió a mi abuelo, quien falleció hace seis meses, estaré con él los siguientes doce meses, antes de que su alma se eleve por las constelaciones y se encuentre con la luz de la vida o ser supremo. Sería increíble que volviéramos a encontrarnos en el futuro. Suerte en tu vida y agradezco que nuestros caminos se hayan cruzado”
Una sonrisa se dibujó en mi rostro, pude así seguir tranquilamente con mi vida, vagando por el mundo, aceptando y rechazando ofertas.
Y casi un año después, entré a todo galope al reino del norte.

Fin

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