Las sombras

Es durante estas frías noches, después de los oscuros atardeceres, cuando determinadas criaturas emergen de sus escondites. Nosotros somos incapaces de verlas, pero ellas a nosotros sí pueden. Se mofan de nuestras acciones y se sorprenden de nuestras palabras, a veces quisieran interactuar con nosotros, pero tienen miedo, porque saben que nosotros reaccionaríamos a causa de nuestro temor.
Te preguntarás, ¿De qué criaturas hablo? y la respuesta será difícil de responder, pero sencilla de comprender. Trataré de responder con un cuento corto.

Hacia algunos ayeres, cuando las aguas y los cielos estaban combinados, ocurrió un curioso cataclismo que dividió ambos lienzos, uno que sería pintado por nuestros deseos y el otro por nuestros actos. Millares de traslaciones alrededor de nuestra estrella madre ocurrieron antes de que aquel hechicero, hijo del cosmos, arribara en vísperas de invierno. El lienzo superior ya se encontraba tapizado de luces, pero estas eran visibles únicamente de noche debido a que es cuando la gente acostumbra soñar y por ende desear. Mientras que el lienzo inferior, ya pisoteado, convertido en arte, destruido, profanado, rescatado y vuelto a ser arte; sería visible hoy, mañana y siempre por los siglos de los siglos, pues es el lienzo que se ha usado y seguirá usando para plasmar nuestros actos.
Aquel hechicero enseñó una doctrina que hoy en día ha sido malinterpretada y, sin embargo, fue capaz de cumplir un deseo del firmamento.
Descendió a los terrenos más recónditos del lienzo, hasta encontrarse con la paleta de fulgurantes colores, allí desencadeno los oscuros matices, pero sin darse cuenta que se revelarían en forma de sombras, incomprensibles y en ocasiones invisibles.
Así, llegamos al presente, momento en que los gélidos vientos del norte desempolvan las sombras invisibles a nuestros ojos. Criaturas que nos siguen en su tristeza y desesperación por saber quiénes somos. Con sus tiltilalentes pupilas son capaces de ver nuestros pensamientos y comprender nuestros actos. Se encuentran alrededor nuestro y nos acompañan de un lado a otro, pues no son más que nuestras sombras, a las que tememos en la oscuridad, a las que callamos cuando hemos cometido un acto deplorable, son esclavas de nuestros actos y lo único que quieren es conocernos como amigos, enamorarse de nosotros, casarse con nuestra alma y al final…

FIN

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