Trochilinae

En su acecho a la brillante perla,
un torrencial aguacero descendía del cielo
Aquella impávida sombra que esperaba a ver la estela,
su paciencia enorme, esperó a que se retirara su velo

De los mil mundos que había recorrido
De los días que había vagado
De las noches que había velado
De las vidas que había vivido

El valor, aquella cualidad que pocos poseen
¿Cuánto tiempo debió transcurrir antes de tomar la decisión?
La perla oculta sobre oscuras nubes sollozando
Mientras marchitas las plantas que todos conocen

Allí, bajo el blanco velo, el rostro angelical
Cubierto de claras ropas
Lamento utilizar tan palabra celestial
Sin embargo, tu, de belleza incomparable

Minutos pasan
Segundos vuelan,
Andantes que aguardaban
Llantos en la intemperie, por la perla que buscaban

Largos y dorados hilos brillaban,
de sonrisa curiosa y mirada inteligente
¿Cómo pasar la espera?

Una conversación de alto interés
Su voz, dulce y sincera
Labios intensos y encantadores
Ojos abiertos, permitían mirar su alma
pura…

En su rápido aleteo,
dulce y exquisito brebaje,
sangre que fluye,
torrente que cae

Ciego mi encéfalo
taquicardia provocada
al ver el brillo de tus ojos,
malentendido puedo estar

Observa como vuela
Cruza los distintos terrenos.
La fragancia de las flores penetra en mis recuerdos,
dulces y exquisitos momentos del pasado

El destello de aquel que observa,
frío su exhalar
sobre un manto de violetas rosas
el murmullo de las voces

Azul es la mirada de aquel
Castaño es su camino
Oscuro el pasado
voces perdidas que farfullan

Sobre violetas rosas
El aroma de tu recuerdo dejado
La sombra dorada que he seguido
Semanas en la pesquisa de tu luz

El vuelo emprendido tras las derrotas,
El sorbo bebido de las victorias,
sobre la cima de nuestros antagonistas
bajo el torrente de quejidos

Es la perla robada,
Es el dorado de tu aura,
Es la inocencia que veo
A las afueras, la lluvia a la espera

Durante un breve cántico,
el aleteo de aquella fortuna,
exquisito brebaje de las derrotas
dulce venganza en las victorias

De un momento a otro,
Aquella sonrisa que dice más
Son tus ojos, reflejando el brillo de la felicidad
De noche y de día, a tu encuentro en la semana

La perla por fin protegida,
Llantos suspendidos en el pasado y en el futuro
Gélida brisa en noches de verano

Tras las historias jamás contadas,
de las historias inventadas
Me has dicho y repetido, pues dudas de las historias de amor con feliz final,
dices no creer en los hombres que rescatan a una joven y viven en la algarabía por siempre

Dulce tu voz que resuena en mi mente,
pasado jamás olvidado,
pues quizás tengas razón, ya que los príncipes no llegan en corceles blancos,
ni rescatan a doncellas de dragones

Sin embargo, observa su rápido aleteo
aquella perla nocturna que nos ilumina e inspira para decirte:
los príncipes suelen llegar durante una noche lluviosa, no en corceles blancos,
pero quizás en algún anaranjado vagón;
quizás no con afán de rescatar, pero si para acercarse a una linda doncella dispuesta a conocerle,
pues tú has cautivado el corazón de este príncipe,
has sido tú quien ha despertado su cariño

El colibrí que se va volando
bajo la luz de la perla madre
recorriendo extensos terrenos

Ahora, entonces, te invito a ver un nuevo amanecer,
a recorrer un nuevo mundo
y disfrutar de atardeceres con distintos coloridos que embriagaran nuestra percepción.

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