Premonición

La gente evita delatarse, borra las huellas del mal e intenta que perduren las del bien, sin embargo, no siempre se logra y en ocasiones terminamos borrando las huellas del bien, dejando una enorme mancha negra a nuestro paso, no es que intente describirme o intente describir a otro, pero existen sucesos que he visto, presenciado y en ocasiones vivido que me han dejado una duda en mi cabeza. Una mente en agonía trata de despedirse de este mundo tan caótico que ha dejado marcas, sé que he realizado un mal, pero mi verdad y la verdad de aquellos que me castigan es distinta y tal como lo han relatado anteriormente, la verdadera realidad es conocida como una mentira. Me gustaría contarla, pero estoy condenado a seguir sufriendo si consigo revelarla, además, no soy el indicado para mostrarles el camino, pues como yo, ustedes han de descubrirla.
Me despido de ustedes, o es lo que creo, no sé si escribo esto debido a que estoy bajo el efecto de las drogas y el alcohol o es verdad que mis últimas palabras serán leídas por ustedes.

Me gustaría saber cómo llegué aquí, para saberlo es obvio que he de viajar en mi mar de recuerdos, un océano con cada detalle vivido, tardaré en regresar a la prisión, advierto, sin embargo, lo vale. Olvidaré que debo comer, pero no será la primera vez que me sucederá. En la pared comienzo a leer una palabra, unas letras de tipografía exótica se acercan a mí, las alucinaciones no se hacen esperar, y es que, ¿Quién no se volvería loco después de estar encerrado en un cubo de cinco metros cuadrados, con una pequeña ventana al exterior, un exterior fétido causado por humanos que no fueron capaces de salvar su planeta mientras tuvieron oportunidad? Las paredes tienen marcas de aquellos que estuvieron antes de mí, la humedad se logra apreciar en los ladrillos de la pared oriente, manchas que muestran un movimiento vertical descendente, un extraño musgo formado en las esquinas del cubo y una reja que se abre dos veces al día, a las una y seis de la tarde, nos permiten tomar el aire “fresco”, salimos a “convivir”, pero la verdad es que nadie se dirige palabra alguna…

Vaya mentira lo que he escrito, estoy en mi casa, perdido en una soledad no merecida…

Mentira una vez más, estoy frente a un cuaderno de hojas blancas, recordando como he dicho antes, viajando en mi mar de recuerdos, en un bote de cristal transparente, y una caña de pescar, salí ileso de prisión, desperté rodeado de nadie, y ahora navego a la derriba en busca de respuestas.

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