La jaula

El sendero es largo, pero alguien debía recorrerlo. El camino empedrado me resultaba familiar, las enormes y verdes plantas que se posaban firmemente junto a la pared de la izquierda liberaban una fragancia primaveral, un par de colibrís jugaban cerca de una flor azul, de la cual desconozco su nombre, pero que felizmente abría sus pétalos mientras me acercaba. Decidí detenerme, y ver a mi derecha, un sin fin de distintas casas de uno, dos y tres pisos, destinos colores y diseños, pero todas con un amplio jardín frontal. Sorprendido, me detuve a contemplar el pasillo, sentía que había estado allí antes, pero ¿Cuándo?, quise voltear hacia atrás y ver de dónde venía, sin embargo un mano dorada me detuvo mientras giraba mi cabeza, su voz fría y lúgubre me dijo -Lo que has hecho, ya no tiene vuelta de hoja, lo que has hecho todos te lo han perdonado, lo que has hecho fue sólo el principio, ahora acabalo-, me quedé perplejo al oírla, mis piernas se congelaron en mi intento de seguir caminando, mis manos me sudaban, y mi vista se nublaba. Intente apoyarme en una de las rejas que cubría uno de los jardines de las casas, pero era inútil alcanzar la reja, esta se alejaba cada vez que me acercaba, las casas se ensanchaba y el cielo oscurecía; intente correr, pero también era imposible, mis piernas pesaban y con mi vista nublada no podía ver bien que tenía frente a mí.

Desperté recargado junto a una pared amarilla, mire mis manos que sangraban como si me hubiera cortado con un sin fin de cuchillos, el cielo brillaba de un azul celeste y una tenue luna llena se asomaba hacia el sur. Debería recordar que fue lo que sucedió, pero no podía, apenas y un vago sueño. Saqué mi celular de mi bolsillo para ver la hora, pero curiosamente esta no se veía, un par de extraños símbolos en su lugar. Me levanté débil, el sol lastimaba mis ojos, poco recuerdo este momento, pero trataré de contarlo lo mejor que pueda ya que puede ser crucial para entender como llegue al punto en donde estoy. Quizás no sea muy largo el recorrido, pero caminé hacia el frente, por un pasillo empedrado, similar al de mi sueño, recargado de las rejas de las casas, pero caí fulminado a mitad del camino, mis manos no paraban de sangrar; en ese momento un ciclista se aproximó hacia mí a gran velocidad, por suerte alcanzó a frenar a tiempo y yo alcancé a hacerme a un lado. Las plantas sonreían con un verde radiante, y una pareja de colibrís revoloteaba cerca de una flor. Intenté levantarme, pero no tenía la fuerza suficiente, por lo que caí y rodeé unos centímetros a mi derecha junto a las plantas.

La interminable ola de calor que azotaba, frente a un extraño edificio frío de un metal oscuro me mantenía atónito, mi mano se congelaba al tacto, pero más extraño aún: el calor era incapaz de calentar tal misterioso metal. Mi reflejo no existía, ¿Qué podía ser? Los pensamientos furtivos que me venían a la cabeza podían significar una sola cosa: La muerte, bajé mi cabeza, y me miré, pero no me podía ver, con mi ropa que traía puesta hace unas horas. ¿Cómo llegué aquí? era difícil saberlo, recuerdo haber estado tirado en el piso y sin fuerzas, pero… pero no existen pensamientos después de ese recuerdo, es más, no existe nada antes ni después del pensamiento, todo lo ocurrido sucede y se desvanece tan pronto el tiempo avanza.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s