Un sacrificio

Esto que estoy a punto de relatar ocurrió hace varias décadas o siglos atrás inclusive, no recuerdo bien, o quizás sí lo recuerdo, pero aquel de quien hablaré me pidió discreción sobre este evento que puso al filo de la muerte a todo un pueblo y por poco, a la vida del planeta.

En aquel entonces, había un emperador muy respetado por todos, inclusive los demás imperios le obsequiaban flores y alimento, nunca hubo una batalla en los alrededores del imperio; la paz se respiraba en cada esquina y la miseria y hambruna eran desconocidas, hasta que el hermano del emperador, Centli, apareció una noche con sus corceles negros como la nada, con brillantes ojos dorados. Él descendió de su carruaje, la gente se despertó debido a los bramidos de los caballos y sus exhalaciones que emitían azufre. El temor del pueblo aumentó al ver el rostro del recién llegado, quien compartía similitudes con las de su emperador, pero con un cuerpo de menor estatura y cubierto de túnicas negras y carmesí, además, no llevaba una corona como la de su emperador, sino una de espinas que le hacía sangrar su cabeza.
El emperador, al enterarse de la llegada de su hermano, no tardó en salir de su palacio para saludarlo con desembozo y alegría, aquello tranquilizó al pueblo, logrando así que regresaran a sus camas.

Lamentablemente, la mañana siguiente, la Luna se negó a ocultarse como cada día lo hacía, y el Sol y la Luna se mantuvieron visibles durante el día. Aquel evento se repitió toda la semana, lo que significaba una cosa, el amante de la Luna había llegado al imperio.

Centli y la luna se habían conocido cuando él era apenas muy joven, su canto y sentimientos la cautivaron, entonces, por lapsos, la maldición de la Luna se rompía, pues quien había transformado a tan hermoso ser humano en astro, le prometió que podría descender a la Tierra momentáneamente, si alguien se enamorara de tal ser. Eso fue lo que ocurrió, Centli se enamoró de la Luna, le compuso canciones y poemas por varias noches, hasta que una vez, él se quedó dormido a la luz de su amada, “ella” descendió en su forma humana y se recostó junto a él. En la madrugada, ella se levantó, le besó la frente y ascendió a retomar su forma cósmica.
Esto ocurrió por varias noches, hasta que por fin, Centli fue capaz de verla, pero grande fue su sorpresa al enterare que la Luna no era una mujer, sino un hombre con cabello lacio oscuro y largo, un rostro de rasgos finos y piel clara, y ojos azules sin iris. Al principio Centli retrocedió, pero su curiosidad le ganó y aceptó a Luna como su amante, aquello se convirtió en un nuevo sentimiento. Y una nueva experiencia fue la que obtuvo de convertirse en la pareja de él.

Pero, ¿qué pretendía Centli con la visita de su hermano? Ayuda, eso es lo que quería.
Cuando la relación entre Centli y la Luna iba en aumento, los meses pasaban y estos se convertían en años, y conforme el tiempo transcurría, la Luna comenzaba a ser más obsesiva, celosa y no permitía que cualquiera le dedicara canciones, poemas, versos o cualquier otra cosa. Centli fue golpeado varias veces por la Luna y su relación ya no avanzaba, tan graves eran los golpes, que Centli decidió convertirse en Embajador de la Noche, con lo que la Luna podría mirarle todas las noches con gran excitación y al mismo tiempo, aseguraba que durante el día, él durmiera y ningún otra persona se le acercara.

Centli le contó todo a su hermano, y éste, al enterarse de su homosexualidad, en lugar de ayudarlo, lo condenó a muerte.
Haciendo una ligera pausa, debemos recordar que en aquel tiempo, no estaba permitido este tipo de orientaciones sexuales.
Siendo insuficiente el futuro castigo, el emperador salió a las calles y le dijo a todo su pueblo que su hermano estaba enfermo, que le gustaban los hombres, lo que provocó la burla de todos, quienes le insultaron y pidieron su muerte.

La luna, al enterarse de que su amado sería asesinado y entregado a Mictecacihuatl, diosa de los muertos, se tornó roja de ira, pues temía perderlo y jamás verlo de nuevo, o lo que era peor, que Mictecacihuatl lo tomará como amante. La rabia y celos de la Luna provocaron que peleara contra el Sol y lo venciera, causando que el día ya no existiera.
El emperador vio este fenómeno como causa de la homosexualidad de su hermano, por lo que decidió adelantar el día de la ejecución.
La gente comenzó a perder la razón, hubo caos, cosa que nunca antes había habido en el imperio.
Pero alguien habría de defender a Centli, y no sería la Luna, sino su sobrina Itzel, hija del emperador. Se opuso en todo momento al asesinato y amenazó a su padre que si su tío moría, ella también lo haría. El emperador molesto y preocupado por perder a su única hija, canceló la ejecución. El Sol volvió a salir, pero algo herido, y la Luna aceptó permanecer a la luz del día sin interrumpir las actividades de la estrella.

El emperador desterró a su hermano del imperio, sin embargo, mientras salía, fue capturado por el pueblo, quienes no aceptaban la orientación de Centli y juraron que ellos terminarían con la acción inconclusa del emperador. La Luna se enteró de aquello y terminó por acabar al Sol, dejando no sólo al imperio sin luz matutina, sino, a todo el planeta.
El emperador, en su duda y preocupación, dijo estar abierto a soluciones, a lo que Itzel sugirió –Iré a buscar al hechicero y haré un intercambio entre la Luna y yo-
-¡Imposible!- refutó el emperador
-Dices estar abierto a soluciones, pero eso ya no importa, no serás capaz de detenerme- replicó ella, saliendo del cuarto
-¡Si cruzas esa puerta, dejarás de ser mi hija!- gritó con tristeza, y así ella salió del palacio, dejando en gran agonía al emperador, quien se lamentaba por la forma en que su familia iba desintegrándose.

Itzel salió apresurada y justo antes de bajar las escaleras de la entrada principal, se regresó al palacio y se dirigió a mi cuarto, pidiendo mi ayuda. Para ser sinceros, no sabía qué clase de ayuda podría ofrecerle.
Durante nuestro viaje por el lago y el extenso bosque, descubrí que la única ayuda que yo podía ofrecerle, era la compañía. Normalmente yo hablaba poco, pero ella era capaz de hablar horas y horas, con distintos tonos de voz y cambios de gesto en sus rostros, algunas anécdotas la hacían llorar y otras reír, yo era simplemente un escucha que poco reflejaba sus emociones, y casi incapaz de hablar, pues ¿Yo que podía decir al ser un sirviente del emperador?, no obstante, conforme los días pasaban, un ligero vínculo comenzó a crearse entre nosotros, apenas empezaba a comentar lo que ella pensaba, pero no hablaba tanto como lo que ella decía. Hacia un mes de haber salido del imperio, ella me preguntó por mi vida, ¿cómo había llegado a ser sirviente? Sobre mi padre y madre, sobre mis abuelos, etcétera. Conté una anécdota, que llevó a otra y ésta a otra, la cual fue muy triste, tan triste que la hice llorar y sus lágrimas me contagiaron, entonces me abrazó, no había sentido este sentimiento antes, no lo entendía, pero me di cuenta que me había enamorado de ella, su piel morena y cabello café oscuro, grandes ojos. Intenté sacarme aquel pensamiento de la cabeza, pues qué posibilidades tenía que ella se fijara en un sirviente.
Pasó otro mes, seguíamos platicando y nuestro vínculo crecía, pero yo era incapaz de declararle mi amor, por lo que nuestra amistad progresaba por un camino distinto al que yo deseaba.
A finales del segundo mes, nos encontrábamos cerca de un enorme río y que cruzarlo implicaría encontrarnos con el hechicero. Buscamos lo forma de atravesar el afluente sin necesidad de nadar. Construimos una trajinera improvisada y llegamos al otro lado, donde un extraño hombre de edad avanzada nos sorprendió, Itzel preguntó por el hechicero a lo que el hombre respondió –Ya sé a quién buscan, escucho sus pensamientos y sé que quieren hacer un trato conmigo, pero la respuesta es no-
Itzel negó con la cabeza y luego volteó a verme con preocupación. El hechicero dijo –Aquel ser, fue convertido en lo que es ahora por traición y robo, fui su maestro y luego intentó matarme. Ambos vivíamos en otras tierras, pero me vi en la necesidad de usar gran parte de mi magia para transformarlo y con mis pocas energías, llegar a este lugar. Ahora veo, como el amor que emerge por la calidez de la familia es capaz de hacerte caer en esta locura, te arrepentirás si decides hacer este intercambio, pues únicamente si alguien es capaz de enamorarse de ti en tu forma cósmica, podrás descender a la Tierra por tres días al mes, tendrás que resignarte a no tener hijos y a sufrir una dolorosa inmortalidad, pues no habrá cura para tus futuras enfermedades, ya que no hay doctores que sean capaces de curar astros- Itzel, sin embargo, aceptó el precio a pagar por salvar la noche, el día y el amor de su tío.
-Te lo advertiré por última vez, podrá que ser que te arrepientas y no logres recuperar, ni el día ni el amor de tu tío, pues poco sabes de su historia- refutó el hechicero, pero Itzel hizo caso omiso a todo lo que el viejo decía, entonces el hechicero sentenció –El destino de las lunas, protectoras y guías de nosotros, ¿será repetido o concluirá con un final feliz? Pronto lo sabremos. La dulzura de esta mujer se ha visto opacada por su terquedad, ¿será una vida inmortal que culminará en miseria o será que alguien será capaz de liberarla de su infortunado destino?- y así fue como el hechicero nos pidió que regresáramos a nuestro pueblo, donde la magia se haría realidad.

imagesEl regreso fue distinto, ella hablaba menos, como era su costumbre en el palacio, yo tampoco hablaba demasiado, pero era incapaz de dejar de verla. A un mes de nuestro trayecto de vuelta, ella comenzó a sentirse cansada y con dificultad para caminar, entonces la tomé de la mano y ella se recargó en mí, tardamos un poco más en llegar al imperio, donde la Luna brillaba con gran intensidad, pero que de todas formas era inútil para contrarrestar la eterna oscuridad que cubría al planeta.
Al entrar al pueblo, el emperador nos recibió con una sonrisa seca, Itzel paso de largo y yo la acompañé hasta la torre más alta del palacio, donde ella habló con la Luna y le comentó todo lo que había hecho, esto puso muy contenta al astro que esperó con ansias el momento en que se hiciera el intercambio. Itzel se quedó dormida y yo me quedé a su lado, protegiéndola de cualquier incidente y así fue como presencié tal fenómeno, en el que se levantó dormida y se elevó hacia las alturas, mientras la Luna descendía en forma humana. El emperador aguardaba y miraba el ascenso; en el momento en que Itzel tomó la forma cósmica de satélite natural, su padre grito -¡Te odio!-, La Luna, de nombre real Iah, descendió y corrió en busca de su amante. El emperador intentó detenerlo, pero la rabia de Iah era tan grande que lo hizo a un lado con facilidad. Corrió entre las calles en busca de Centli, y al encontrarlo, lo abrazó, lo besó, pero su amante ya no respondía de la misma forma que antes, al contrario, lo alejaba. Iah rompió en llanto pues ya no había quien lo amará, Centli entonces ordenó que lo mataran, el emperador decretó al ejército terminar con la vida del hombre, sería imposible matarlo por su gran magia que había aprendido, pero su dolor y agonía lo hicieron posible. En ese momento, el hechicero pensó para sí “El destino de la Luna, se ha vuelto a repetir”.
Itzel observó todo desde arriba y se percató que su sacrificio fue en vano, igual rompió en llanto, provocando una terrible inundación en el pueblo, que pronto se drenó por los ríos cercanos. Pasaron dos días de oscuridad y dos días de ligera lluvia constante. Entonces desde la torre más alta del palacio le canté y le declaré mi amor, dejó de llover, pero siguió sin haber día.
Pasaron largas horas antes de que la nueva Luna decidiera aplicar sus conocimientos médicos para curar al Sol, quien quedó en completa agonía y a punto de morir. Los días, si es que así se le pueden decir, transcurrieron, hubo una revolución en el pueblo, lo que provocó la muerte del emperador y por ende, la caída del imperio. Centli huyó al sur y yo me quedé a contemplar a la Luna, mientras reorganizaba al pueblo.
El nuevo sol tardó en salir, una vez parecía haber sido curado, intentó alumbrar al planeta, pero era incapaz de sostenerse para alumbrar un día completo, por lo que Itzel decidió tomar medidas drásticas, esto implicaba darle parte de su inmortalidad al Sol, aquel sacrificio provocó que la Luna ya no pudiera alumbrar por su propia cuenta durante la noche, sino que requeriría de la luz del Sol para hacerlo. El nuevo sol fue rebautizado como Tonatiuh.
El día en que emergió el astro matutino o sol, hubo una gran fiesta tanto por parte de los sobrevivientes del pueblo, como en otros pueblos en lugares distantes.

sol-y-luna-5-300x222Desde entonces, el sol y la luna, Tonatiuh e Itzel, jamás se han enfrentado agresivamente. Y es así como conocí a la Luna, es por ello que hablo con ella durante las noches, intercambiamos experiencias y recitamos versos juntos; pero no sólo eso, tres veces al mes, ella es capaz de descender del cielo en su forma humana, con lo que puedo disfrutar de su belleza y de sus encantos carnales. De esa forma, ella y yo nos mantendremos inmortales y libres de enfermedades que parezcan incurables. El hechicero murió años después, encontrándose con Iah en el mundo de los muertos.

FIN

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