Sol, el Emperador II

Parte II

Los días transcurrieron y Tzvi caminó por las desérticas tierras del noreste sin encontrar sombra ni agua o alimento. No obstante, eso no fue obstáculo para él, quien persistió en su búsqueda de un hogar, encontró algunas personas que vagaban y pedían alimento o bebida, Tzvi los miraba y prefería regalarles lo poco que tenía a dejarlas morir en el desierto, los acompañaba en su recorrido y con ellos aprendió a cazar y saber dónde había agua escondida o que frutos eran comestibles; lamentablemente, cuando aquellas personas tenían que regresar a sus tierras, él no podía entrar, inclusive había pinturas que le prohibían el paso a las aldeas.
Así pasaron los meses en soledad de Tzvi, mientras Ra ganaba adeptos en su búsqueda del poder, era una doble cara, engañaba a su pueblo y se empezó a interesar más y más en las mujeres. Se había vuelto un hombre encantador con ellas, pero seguía siendo arrogante y soberbio. Seguía robando, pero ahora a su padre, pues quería conocer todos los planes que tenía en mente con los demás pueblos. Empezó a realizar sus propuestas, comentarlas al pueblo y pronto la gente comenzó a comentar que él sería un buen emperador, inclusive mejor que Trova. Sus deseos de poder fueron pacientes un año, durante aquel transcurso de tiempo, Trova puso muchas cosas en orden, cosas que fueron alteradas por las falsas peticiones de Tzvi y una vez todo los asuntos solucionados, Ra envenenó a su padre, quien cayó muerto mientras comía, nadie pudo darse cuenta de la verdad y Ceres lloró, la pérdida de su esposo y de su hijo, pero era una mujer fuerte, por lo que se limpió las lágrimas, se despidió de su hijo y salió en busca de Tzvi.
Un año y cuatro meses habían transcurrido desde que Tzvi fue expulsado, por aquel tiempo, él ya había construido un hogar cerca de un bosque. Fue durante una tarde mientras comía, que una mujer con su cabello recogido y cubierto por un sombrero se acercó a la ventana y preguntó si podía pasar el día con él ya que estaba muy cansada, Tzvi lo pensó por un momento y aceptó, pero tal era la belleza de la mujer, que Tzvi quedó enamorado al momento y se puso triste de sólo pensar que ella estaría con él una noche. La mujer dijo llamarse Demetria, Tzvi apenas escuchó su nombre, lo cierto es que era incapaz de separar su vista de sus labios carmesí, se contenía, pero sabía que no podía besarla pues era una desconocida.
A la mañana siguiente, Demetria decidió quedarse un día más con el apuesto Tzvi, se excusó diciendo que quizás necesitaría ayuda en la casa mientras él salía por alimento. El joven no se opuso ante tal idea y comenzaron a vivir felices.
Ra_by_GENZOMANSin embargo, en la Tierra Central, la tiranía de Ra no se hizo esperar, mintió sobre la muerte de su padre, se colocó su corona y tomó su cetro. La gente gritaba de alegría, la cual duraría poco, ordenó construir un muro alrededor de su territorio y mandó ejércitos armados a las tierras hermanas para que firmaran los nuevos decretos que el emperador Ra había solicitado. Entonces se eliminó la libre expresión, hubo toques de queda y todo aquel que se levantara o reprochara las nuevas leyes, era encarcelado por un determinado tiempo, en caso de que volviera a incurrir en actos en contra del gobierno, sería condenado a muerte.
Los meses pasaron, así como las estaciones y los años. Dicen por allí que pasaron tres años desde que Ra ascendió al poder, y fue entonces cuando decidió perdonar a su hermano y ordenó que eliminaran cualquier ilustración o descripción que bloqueara el paso a Tzvi. Él y su amada Demetria jamás se hubieran enterado de que eran libres de acceder a cualquier tierra, de no haber sido por una guerra que estalló a causa de Ra, en esos momentos una joven que había escapado a tiempo de la Tierra Central se encontró con aquella pareja en el bosque y les explicó la situación, Tzvi decidió que era momento de volver y regresar el orden a su tierra madre, tardaron días y meses en regresar, y conforme pasaba el tiempo la joven se enamoraba de Tzvi y una noche que Demetria se fue a dormir temprano ella se acercó a él y le refutó -¿por qué me ignoras?-
-No te ignoro- respondió con serenidad
-Claro que sí, no te das cuenta que alguien te ama-,
-Demetria lo hace- replicó
-¿La has besado?- preguntó ella con recelo
-No-
-Entonces no la amas- respondió ella con ira y luego comenzó a llorar -¿Por qué no?- preguntó al aire.
-La respeto demasiado como para hacer aquello con ella antes de casarme-
La joven no respondió, su cabello ondulado se movía con el viento, Tzvi la miraba y entró en confusión. Se había dado cuenta que inclusive era más hermosa que Demetria, sus ojos claroscuros eran encantadores y sus manos suaves deleitaban su tacto.
Los días fueron más tensos para Tzvi y la mujer de nombre Hera, eran incapaces de mirarse a los ojos, tenían discusiones cada noche, excepto la última antes de llegar a la Tierra Central; los tres pasaron la noche en vela escondidos entre rocas y pequeños arbustos, observando la gran muralla y los soldados resguardando las entradas, diseñaron un plan y al día siguiente se dispusieron a entrar con orden de ver al emperador.
Las puertas le fueron abiertas y Ra se sintió feliz de que algún forastero quisiera verle, pero su sorpresa fue mayor al darse cuenta que estaba frente a dos hermosas mujeres y ante su hermano. Lloró de la emoción y corrió a abrazarlo, él lo abrazó de igual forma e inclusive lo perdonó por todo aquello que le hizo, pero le pidió que tirara aquellas paredes y dejara en paz a las tierras hermanas, a lo que Ra se negó a menos de que le obsequiara una de las dos mujeres, Tzvi se opuso, pero Demetria se sacrificó, su novio, si es que se le puede decir de esa manera, intentó detenerla, pero ella insistió, Hera detuvo a Tzvi mientras Demetria caminaba hacia Ra. Él rio, pero Demetria rio aún más, nadie entendía la razón de su risa hasta que se retiró su sombrero que cubría sus cabellos dorados, se quitó su maquillaje, se retiró sus túnicas y dejó ver la mujer que realmente era, Ceres. Ra y Tzvi la miraron con asombro, el emperador se giró hacia su madre y le dijo con ira –No serás capaz de retirarme mi poder, es algo que yo mismo me he ganado con mucho esfuerzo, podrás ser bienvenida a tu casa, pero no tendrás poder de ordenar sobre nadie-, luego caminó hacia Hera y se la llevó mientras los guardias detenían a Tzvi.
En la noche, Hera se despertó y mató a Ra, fue entonces cuando varios ejércitos de las tierras hermanas ingresaron a la Tierra Central e incendiaron el palacio, Ceres, Hera y Tzvi fueron afortunados al escapar. Fue una noche trágica, los ejércitos de las tierras hermanas incendiaron la Tierra Central, aquella que cayó en la corrupción. Los representantes de las demás aldeas concordaron que era imprescindible una aniquilación masiva, pues sólo de esa forma sería que el mal muriera y el bien renaciera de las cenizas. Los aldeanos sobrevivientes fueron bienvenidos en las otras tierras siempre y cuando aprobaran una entrevista con los guardias reales.
Así fue como un imperio que sirvió a otros pueblos cayó, así fue como hubo nueve meses de oscuridad, y es por ello que en ocasiones, cuando el sol se oculta en el día, se creé que es un ciervo el que oculta al Sol para solucionar los problemas que afligen la Tierra.
Nueve meses después, Hera dio a luz al hijo de Ra, a quien bautizaron como Ra Horus, jamás regresaron a ninguna aldea, se quedaron a vivir en el bosque, la luz del sol regresó y con el tiempo, una nueva civilización volvería nacer.

Fin

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