Amor Asesino II

PARTE II

Roberto no veía a Santiago si no era para preguntarle algo acerca del caso, por lo que Santiago le pidió a Ucranya que hablara con Roberto con la esperanza de hacerlo entrar en razón.

La semana siguiente fue dura para Roberto, quien no salía de su cuarto, ya que se mantenía observando las fotos de todos los muertos deseando ver alguna relación, pero no la había (aparentemente), eran asesinado en cualquier parte, a cualquier hora, con cuatro balazos que formaban un cuadrado de cinco y media pulgadas de lado. Pensó en los nombres de las personas suponiendo que la letra inicial de su nombre o apellido correspondían con la letra griega, sin embargo esta coincidencia sólo ocurrió un par de ocasiones. Miraba fijamente las fotografías por largos periodos de tiempo, intentaba no desesperarse, cerraba sus ojos, hasta que por fin se percató que después de tres muertos, el cuarto aparecía con unos tatuajes en los dedos, cuatro números en la mano izquierda y cuatro letras en la mano derecha. Roberto fue a recostarse un rato en su sofá, y tras media hora cayó en la cuenta de que aquellas letras eran la respuesta a sus problemas, es decir, las cuatro letras coincidían con las iniciales de las siguientes víctimas; entonces recordó haber anotado las letras tatuadas en los dedos de Luis: “O, S, R, U”.
La “O” en el dedo indicie concordaba con la muerte de la mujer de hace dos semanas: Olivia, pero luego pensó con frustración y su pequeño destello de iluminación se apagó “Encontrar una persona que tenga un nombre que empiece con “S”, es tan sencillo que cualquiera podría ser la próxima víctima”, no obstante recordó una pista que tenía desde antes, las muertas siempre eran Hombre-Mujer-Hombre…, por lo tanto descartó a las mujeres. Minutos después, habló a la agencia policiaca y pidió que localizaran por cualquier medio a aquellos hombres cuyos nombres empezaran con “S” y les advirtieran del peligro que corrían; el agente le reprimió -¡¿Estás loco?! ¡Son más de 50 mil personas, ¿Cómo carajos quieres que localice a tantos?!- Roberto colgó de golpe y tras una taza de café expreso y media hora, encontró que todas las víctimas tenían un sólo nombre. Volvió a llamar al agente, quien mencionó que el número de personas descendía a la mitad; Roberto colgó con frustración, lanzó su escritorio y salió del cuarto de estudio, tres días sin dormir más de una hora lo tenían bajo una presión y estrés mortal, sus ojos apenas y podían ver. Tan pronto cerró su cuarto de estudio y se disponía dirigirse a su recamara, cayó desmayado.

Tres días después, sábado por la mañana, Ucranya había logrado entrar a la casa de Roberto, lo buscó con preocupación por todo el piso de abajo, al no encontrarlo, decidió subir, y a cuatro pasos de las escaleras estaba el cuerpo inconsciente de Roberto, ella ahogó un grito de miedo y tristeza, corrió hacia él, estaba pálido con un pulso muy bajo, Ucranya intento despertarlo de diversas formas antes de llamar a una ambulancia, que no tardó más de una hora en llegar.

El domingo, al medio día despertó con tal vitalidad que se levantó de su cama y se dispuso a salir de su cuarto, para su mala suerte, Ucranya llegó con una caja de chocolates y lo obligó a comérselos, él intentó evitarla, pero fue irresistible no hacerle caso cuando, luego de acostarlo, se subió sobre sus piernas y le colocó un chocolate en sus labios, ella fue subiendo sus manos por el dorso de Roberto. Hacía tiempo que él no realizaba cosas de este tipo, por lo que sin pensarlo, puso su mano derecha muy por debajo de la cintura de Ucranya, mientras que con la mano izquierda acercaba su cabeza a la suya para besarla…
Instantes después, los doctores corrieron a ambos del hospital; y llegada la noche, comieron una lujosa cena en la casa de Roberto. Al término de la comida, Ucranya se levantó de su silla, se retiró del comedor y al regresar, carecía de ropa, Roberto se levantó de su asiento boquiabierto, a lo que ella replicó -No me digas que no te gusto-, él se acercó con una sonrisa pervertida y corrió hacia ella, la cargó y la subió hasta su recamara, mientras ella lo desnudaba, él acariciaba cada parte de su cuerpo, su largo y oscuro cabello cubría sus senos, él se lo retiró de encima, para luego besar uno de ellos, Ucranya sonrió y ambos continuaron jugando sobre la cama, sus largas y delgadas piernas rodeaban a Roberto, quien besaba aquellos candentes labios de un carmesí intenso, ella reía y gemía, justo antes de llegar al clímax, ella le rasguño levemente la espalda, Roberto se detuvo y la miró fijamente, Ucranya mostraba aquellos enormes ojos café oscuro, sonrió y preguntó de forma burlona -¿Ya encontraste a tu asesino?-, de inmediato dejo de abrazarla, se levantó de la cama, ella lo tomó de la espalda y le susurró -La muerte es parte natural de la vida, deberías aceptarla, o tu sufrimiento será mayor al esperado-, el abrió sus ojos asombrado, luego se dio la vuelta, la abrazó de la cadera y bajo su mano derecha hacia su entrepierna, inmediatamente se arrepintió y la quitó rápidamente, para luego ponerse su piyama, ella repuso -Sé que aún no la olvidas, pero quizás deberías darte algunas libertades-, enojado, le replicó -Estábamos a seis meses de casarnos-, dicho esto, se retiró de la recamara.

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