Amor Asesino I

PARTE I

No duró demasiado la brisa cálida de verano antes de que la primera gota de dolor cayera. Los rayos del Sol, en armonía con densas nubes de lluvia formaban un escenario lúgubre que coincidía con el asesinato de Luis. Cualquiera en su sano juicio huiría antes de ser asesinado, sin embargo, él no lo haría, Roberto estaba decidido a luchar a toda costa por aquello que parecía ser su única razón de vivir.
La escena del crimen estaba cerrada, y su alrededor desolado, Roberto se encontraba allí, observando el cuerpo, miró a su alrededor un par de veces, y luego regresó su mirada al cuerpo muerto que tenía los brazos estirados hacia su cabeza, su pierna izquierda extendida y su pierna derecha flexionada. Roberto sabía que el asesino podía estar cerca, pero aun así decidió acercarse al cuerpo, sin moverlo distinguió unas marcas en sus dedos de la mano derecha, es más, al prestar atención se distinguían una letras; Roberto hizo una deducción rápida, pero errónea, pensó por un momento que podían ser sus iniciales, pues eran cuatro letras (una en cada dedo), mientras que en los dedos de la mano izquierda había unos números tatuados, quizás la fecha de nacimiento. Roberto anotó en una libreta y luego miró los cuatro balazos que atravesaron al individuo, se levantó y antes de retirarse de la escena, se percató de una hoja doblada en el bolsillo trasero del pantalón, se agachó y la sacó con cuidado de no mover nada más, la abrió y observó la letra griega “Fi” minúscula [φ], volteó a ver a su alrededor y se retiró del lugar con cautela.

Al día siguiente, regresó a la escena del crimen, pero para entonces ya se habían llevado el cuerpo, no sin antes haber trazado la silueta del mismo junto con las marcas de los balazos, Roberto se encontró con su colega y mejor amigo: Santiago, quien le dijo -La policía y la ambulancia se fueron hace un par de horas-
-¿Alguna novedad?- preguntó Roberto
-No, no sé a qué te refieres, sólo sé que encontraron esta nota- contestó Santiago y se la entregó a Roberto, quien exclamó -¡Curioso!-, Santiago lo miró confundido y Roberto le explicó -Ayer que vine, también vi una nota similar a esta en el pantalón de la víctima, la única diferencia es que la letra Fi estaba en minúscula y ésta Fi es mayúscula [Φ]-
Santiago replicó en tonó de desesperación -Sólo a ti se te ocurre venir instantes después del crimen-,
A lo que Roberto repuso en tono burlón -Porque son los instantes más emocionantes-
Y luego de mirar la nota añadió -Van veinte asesinatos, con las mismas características y seguimos sin saber quiénes son sus víctimas-
Santiago miró a Roberto y le preguntó -Tú que has visto casi todos los cuerpos, ¿Qué tenía de similar este cuerpo con los anteriores?-
Roberto sonrió y respondió -Nada, únicamente los cuatro balazos- rio y continuó -Y probablemente la edad-, bajó su mirada y miró con nostalgia la silueta, Santiago se agachó junto a él y le dijo -El alfabeto está por acabarse, ¿Qué crees que suceda después?-, Roberto miró fijamente al horizonte y respondió con firmeza -Atraparemos al asesino antes de que se termine el alfabeto-.

ji-griegacuatro semanas de confusión para Santiago y Roberto, detectives que fueron contratados para resolver el misterioso caso del asesino “griego”. Pero 28 días después de la muerte de Luis, volvió a ocurrir otra muerte, igual que antes, ahora la víctima era una mujer, como se esperaba, Roberto no llegó a tiempo para mirar el cuerpo. Una vez más, Santiago y su mejor amigo vieron la silueta junto con las marcas de las cuatro balas; Santiago tenía la nota con la letra Ji mayúscula [Χ] y minúscula [χ], -Sólo faltan dos letras más, ¿Estás seguro que daremos con el asesino?- preguntó sin esperanza
-No permitiré que ese maldito se salga con la suya- contestó molesto Roberto -Nunca quise tomar este trabajo como algo personal, pero…-
-Tu novia fue asesinada, ¿Verdad?- preguntó Santiago
-Lo fue- Roberto asintió y continuó -Hace once meses, aproximadamente, era su cumpleaños, mi primo Luis le había entregado un regalo con una nota de felicitación, pero en su firma traía la letra lambda minúscula [λ], aunque la verdad Lisa y yo nunca le prestamos atención a ese detalle, hasta el día del incidente- sacó su celular para ver la hora, o eso pretendía, en realidad tenía el rostro de su novia y quería recordarla, pronto continuó -Desde entonces busqué la forma de que la policía nos contactara- Santiago interrumpió y preguntó -¿No crees que sea tu primo, el asesino?-
-Eso creí por algunos días, pero no tenía pinta de sospechoso, tras la muerte de mi novia dejé de hablarle, pero nunca de verlo, y si pensaba que él era el causante de todos los incidentes, este pensamiento se desvanecería tras enterarme que el último asesinado a manos del sospechoso fuera él-, Santiago exclamó con asombro y Roberto completó -Me hubiera gustado hablarle un día más y preguntarle a qué se debía el símbolo, pero la verdad es que quería matarlo- su tono de voz se enronqueció al decir -Lo odiaba-, Santiago se acercó a su amigo y le dio una palmada en su hombro, Roberto no hizo ningún gesto, sólo se retiró sin decir adiós con un pensamiento de postración.

Dos semanas después, Roberto se encontraba con su mejor amiga: Ucranya, amiga que conocía desde hace catorce meses. Roberto y Ucranya tenían una extraña confianza que en ocasiones los hacía parecer novios o incluso amantes, sin embargo en los últimos días, Roberto se había hundido en sus pensamientos confusos que trataban de su novia y su primo, estaba obsesionado por averiguar quién era el asesino, su trabajo de detective privado se apoderó de su vida, salía a la calle observando cada rostro y movimiento, paranoico de su alrededor. En ocasiones Santiago o Ucranya le recordaban que tenía una vida más allá de su trabajo, pero no siempre lograban hacerlo entrar en razón.
En aquella ocasión que se encontraba con Ucranya, intentaba quitársela de encima, pues sus caricias y abrazos le distraían de su investigación, entonces, ella molesta le replicó -¿Qué te sucede? antes no eras tan cortante conmigo-, Roberto dejó su pluma y volteó a verla, mientras ella tenía sus manos sobre los hombres de Roberto, él le sonrió y la miró de abajo hacia arriba, para luego tomarla de la cintura, ella lo abrazó y él le dijo confundido y en voz baja -Te quiero mucho, sólo que…-
-Sólo que aún no la olvidas- completó ella, para luego concluir con un tono firme -A veces debemos dejar que las cosas pasen, pues éstas ocurren debido a un porqué; y debemos olvidarnos de algunas personas para poder conocer otras-, él cerró sus ojos y asintió con la cabeza, pero sin mostrar ningún signo sentimental.

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