El sucesor

El sucesor

Nadie había notado la partida del ingeniero Carlos, su vida en soledad desde hace un par de años, causada por el exceso de trabajo, lo apartó del mundo exterior; uno de los mejores programadores en la última década se había ido para siempre.

Se guardó un minuto de silencio en el área de informática y comunicaciones; Miguel, quien tenía un plan perfecto, oyó el disparo, se detuvo sin querer voltear atrás, simplemente bajó su cabeza, pensó; y continuó corriendo hasta que logró salir de la extraña prisión en la que los tenían.
No tardó mucho tiempo en enterarse de que un amigo suyo había recibido una carta similar a la de Carlos, Miguel no tardó en visitarlo y le pidió que no aceptara el empleo, su amigo dijo ya haber hecho la cita, ambos se miraron y en la ventana de su casa vieron aquello que estremeció la ciudad, una serie de tanques de guerra y el completo ejército nacional marchando por las calles. Miguel y Alejandro se subieron a su automóvil y salieron de la casa antes de que cualquier otra cosa sucediera, sin embargo, en el intento, el capitán del escuadrón del ejercito Beta los detuvo, les retiro sus licencias de conducir y los llevó a su camioneta; Alejandro soltó un fuerte golpe que dejo aturdido al capitán; aprovecharon la distracción y huyeron directo a la secretaría de informática y comunicaciones, Miguel intentó marcar al edificio, sin embargo, no había red; soldados técnicos tumbaron todas las antenas y postes de comunicaciones.
Tuvieron que acelerar el paso, caminaron a través de calles en las que nunca se habían metido y hacia el final del trayecto, la cañería fue la única opción; tres tanques y dos escuadrones del ejercito rodeaban la secretaría, Alejandro vio su celular y por alguna extraña razón se había dado cuenta que el quinto satélite ya estaba activado, gritó sorprendido. -¿Cómo te has dado cuenta?- preguntó Miguel, -Muy fácil, están intentando obtener toda nuestra información de todo aquello que se conecte a la red- respondió con tono de burla y miedo.
Ambos se apresuraron a entrar a la secretaría para advertir a los trabajadores de desconectar todo el equipo de la red, no obstante, antes de que lo hicieran, más del ochenta por ciento de la información había sido robada. Segundos más tarde los tanques atacaron, hubo varios heridos y algunos muertos, el edificio fue destrozado y algunos escombros salían volando, Miguel quedó gravemente herido en un intento de huida, Alejandro decidió tomar la única computadora intacta con información confidencial de varios países, Miguel no pidió ayuda y prefirió que Alejandro decodificara la información y enviara un mensaje de advertencia a todo el mundo.

Toda la capital se mantuvo en estado de shock tras el ataque, los soldados mantuvieron guardias día y noche, cercaron la ciudad y colocaron minas alrededor de la casa del presidente.
Fernando por fin había logrado lo que quería y no gracias a los programadores que había contratado. La corporación conclúsive robo todo el dinero del banco nacional y soborno al ejército. Su obsesión por el poder lo obligó a esta destrucción y esclavitud; sus principios se basaban en la dictadura, tanto por el poder absoluto como en una única religión.
Como nadie vio salir a Fernando, nadie lo vio entrar al helicóptero que lo llevaría a tomar la posesión del poder en el palacio, un par de cámaras que transmitirían a escala nacional fueron suficientes para aterrorizar a un pueblo entero, un discurso que solo él entendía: “¡Pueblo hermano!, ¡Sean ustedes honrados en conocer a su nuevo salvador!, el capitalismo nos ha perjudicado, nos ha robado, nos ha lastimado y matado; ¡Soy su nuevo Dictador!, porque solo la dictadura nos salvará, habrá un trato justo para todos. Todos y cada uno de nosotros no tendremos que temer al infierno porque creeremos en Dios, la verdad única y absoluta, la inseguridad ya no será problema alguno, el ejército vigilará cada rincón de este país; no teman por aquello que no existe, el internet, aquello que son voces e imágenes del exterior, ¡Mentiras son!, eso quedará prohibido para todo el pueblo, y, cualquier intento de conexión a la red será la muerte…”

El discurso continuó un par de horas más, Miguel había logrado salir de los escombros antes de que un par de paredes se derrumbaran. Instantes después, fue llevado al hospital por un par de soldados.
Alejandro terminó de decodificar la información, pero sabía que sería inútil enviar un mensaje de auxilio sin ser rastreado, se detuvo a pensar con cautela, para luego darse cuenta de que no había muchas opciones, más que desactivar el satélite principal, una idea descabellada pero salvadora.
Se dirigió a la corporación en busca de alguna respuesta.

La partida del ingeniero Carlos fue únicamente extrañada por alguien que lo acompañaba desde ya hace unos años, su novia, quien se encontraría con Alejandro en el departamento de recursos materiales, él la miró con desconcierto y preguntó -¿Quién eres?-, ella no lo miro y sin responder, repuso con tristeza -Dijo que estaría aquí-, Alejandro no entendió a quien se refería y ella grito con lágrimas en los ojos -¡Aquí!-, Alejandro prefirió no hacer caso y conectó la computadora a la red de la corporación, él sabía que la dirección IP generaría alguna alarma, por lo que se apresuró a buscar los planos del satélite principal, sin embargo, una voz al fondo dijo -No encontraras nada aquí, todo fue destruido-, Alejandro volteó de inmediato, a sus espaldas vio una silueta humana y repuso -Nada se puede destruir, en algún maldito lugar de estos debe estar-, la silueta cobró forma y aquella mujer que se encontraba llorando mostró una sonrisa, Carlos replicó -Si lo que quieres son los planos, están en está USB-, Alejandro sonrió, la inserto en la laptop y de inmediato buscó el punto débil del satélite.

Miguel observaba el discurso desde el hospital, prestó mucha atención a sus palabras que tardó en darse cuenta, de que no era Fernando, si no, quizás, su hermano. El mensaje que le había dejado a Carlos pudo haber servido; Miguel trató de levantarse mientras luchaba contra un doctor

En la búsqueda del punto débil del satélite, medio escuadrón arribó con armamento pesado a la corporación con permiso de destruir todo. Alejandro, Carlos y su novia se detuvieron, se dieron la vuelta mientras el capitán que había recibido el golpe de Alejandro le preguntaba -¿Has terminado?-, Alejandro sonrió, tenía a su lado la novia de Carlos, y le dijo -Un “enter” será suficiente-, luego se dirigió al capitán -Creo que ya-

Miguel ganó la lucha contra el doctor y se arriesgó a realizar una llamada, debía advertirles sobre los riesgos de desactivar el satélite, pues sabía que el apretar otras teclas distintas al “enter”, causarían diferentes reacciones en los satélites. La llamada no salía, por lo que corrió directo a la corporación a toda velocidad.

Los soldados retiraron la laptop de la mesa, sin embargo, antes de que fuera desconectada de la red, la novia de Carlos presiono una tecla sin darse cuenta cual.

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