El infiltrado

Esa noche, la lluvia y la tormenta eléctrica detuvieron muchas actividades en la ciudad, un apagón que duró toda la noche parecía haber convertido en inseguras las calles, sin embargo, éstas se encontraban vacías. A pesar de ello, un único sujeto maniobraba su automóvil con dificultad debido a la intensa lluvia. Pasadas las dos de la madrugada, el único automóvil en movimiento en la ciudad, llegó a la casa de un ingeniero, entregándole un sobre. El ingeniero intentó mirarle la cara, alguna marca en su mano, en su chamarra, pero nada, el “cartero” se retiró sin decir palabra alguna. El sobre solo tenía escrito el nombre del ingeniero, él, en su curiosidad lo abrió, la carta recitaba: “Usted ha recibido este mensaje, ha decidido abrirlo quizás antes de tiempo, por lo tanto le sugerimos no continúe leyendo…”, Carlos, el ingeniero, se detuvo momentáneamente, miró su reloj, pensó si era correcto seguir leyendo, bostezó y aventó el sobre a un lado de su cama, y regresó a dormir.

“Corporación Conclúsiva”, aquella organización que había lanzado ya cinco satélites en los últimos siete años, era ya líder en monitoreo meteorológico a nivel mundial. La mayoría de los mejores ingenieros trabajaba allí, mucha gente recién egresada de las mejores universidades era contratada, sin embargo, esta empresa tenía su lado oscuro, ya que estaba coludida con un movimiento anti republicano. El líder de ellos, egresado del MIT, se había dado a la tarea de destruir el régimen “absolutista” del gobierno, los satélites eran realmente una falsa pantalla para el mundo exterior, ya que su verdadero objetivo era llegar al poder y gobernar en forma de dictadura.

“Buenas tardes ingeniero, al haber recibido esta carta usted está invitado a pertenecer a nuestra organización como parte del proyecto Ímpeto del cual se le hablará más a fondo durante la entrevista, la cual será mañana a las 11:00 a.m., si usted no se encuentra disponible a esa hora, háganoslo saber vía correo electrónico. Atentamente FAP”

“¡Vaya! ¿Qué clase de empresa con alta tecnología envía una carta y no un e-mail?” se preguntó Carlos, sin embargo no tenía ningún plan reservado para mañana, por lo que fue a su entrevista de trabajo, donde Fernando, alias FAP, lo esperaba.
-Bienvenido, siéntese- le pidió Fernando a Carlos, quien se sentó, de inmediato, continuó -¿Quiere el trabajo sí o no?-, Carlos dudo por unos segundos, y acepto el empleo, Fernando le comentó luego -No podemos arriesgarnos a comentar el proyecto, pero ahora que ha aceptado, ya no podrá salir de la empresa, ¡Nunca!- sonrió malévolamente, y continuó -Pero no se preocupe, no trabajara siempre con nosotros, podrá buscar otros empleos, conservando siempre nuestro secreto-
-¿Que secreto?- preguntó confundido
-El ingeniero jefe del proyecto le explicará más a detalle-
Le fueron mostradas las instalaciones a Carlos, Fernando lo dejo con el ingeniero jefe de Ímpeto, quien de inmediato con un movimiento fugaz le inyectó algo en su hombro izquierdo, Carlos gritó y atacó a su jefe, quien se defendió con facilidad replicando -Sólo es para evitar que huyas de la corporación-
Carlos recargado en una columna preguntó -¿Por qué debería de hacerlo?-
El jefe ayudo a levantarlo, le pidió que se sentara frente a una maquina mientras le explicaba -Hemos tardado demasiado en contratar ingenieros capaces de realizar la tarea que el proyecto solicita-
Carlos miró una pantalla en negro con un código extenso, sin mirar a su jefe preguntó -¿Qué es lo que quieren?-
-Nuestros satélites meteorológicos tienen una doble función, una de ellas está desactivada y tu misión es activarla para ingresar a la base de datos de todos los gobiernos del mundo y acabar con el capitalismo-, Carlos volteó a verlo de inmediato, no dijo nada, y se puso a trabajar.

Tres días pasaron antes de que el penúltimo satélite fuera activado, obviamente él había examinado detenidamente los planos de los satélites, y sin el último satélite activado, ninguno funcionaria, en el peor de los casos, si se decidieran poner en funcionamiento los satélites de esta forma, su falta de sincronía provocaría un colapso en la corporación. Se pensó muy bien lo último y decidió comunicarse con un antiguo amigo que trabajaba en el gobierno en el área de informática y comunicaciones, su amigo Miguel. Lo invitó y presentó a sus demás compañeros de trabajo, Carlos les comentó todo el plan de Fernando y la Corporación Conclúsiva, sin embargo en minutos llego un ejército vestido de uniformes rojos y amarillos destruyendo todo el edificio norte, dispararon dejando inconscientes a varios ingenieros y administrativos, para llevarse a Carlos y Miguel.

-Hace un largo rato que no nos vemos, y cuando nos volvemos a ver ¡provocas esto!-, replicó Miguel con ira
-No te sorprendas, te he dificultado mucho de lo que haces desde ya hace varios años- repuso Carlos, mientras las luces se iluminaban y mostraban la celda en la que se encontraban; Fernando caminaba con un arma en su mano, Miguel y Carlos se miraron, Fernando rió y le pidió a Carlos que activara el quinto satélite desde la laptop, Carlos dijo no poder activarlo ya que los planos eran inentendibles, a la izquierda de Fernando estaba el ingeniero jefe, quien le entregó los planos a Carlos para que los revisara, Miguel de inmediato exclamo -¡Yo sé cómo activarlo!-, Fernando le entrego la laptop para que escribiera el código necesario, escribió un código falso y le entrego la laptop a Carlos diciéndole -Ya sé porque no servía, pero toma, a partir de estas líneas, continua- acto seguido, Miguel ataco con furia a Fernando y huyó del edificio. Carlos había entendido el código falso, pidiendo ayuda a un viejo amigo, un LED se encendió en la laptop; Fernando molesto, le apunto en la frente con su revólver insistiéndole que activara el ultimo satélite o la bala le atravesaría el cerebro antes de que terminara de compilar el código. Carlos miro su reloj y de inmediato se atuvo a las consecuencias.

Despertó en una noche, la lluvia y la tormenta eléctrica detuvieron muchas actividades en la ciudad, un apagón que duro toda la noche parecía haber convertido en inseguras las calles, sin embargo, éstas se encontraban vacías. A pesar de ello, un único sujeto maniobraba su automóvil con dificultad debido a la intensa lluvia. Pasadas las dos de la madrugada, el único automóvil en movimiento en la ciudad llegó a la casa de un ingeniero entregándole un sobre, el ingeniero intento mirarle la cara, alguna marca en su mano, en su chamarra, pero nada, el “cartero” se retiró sin decir palabra alguna. El sobre solo tenía escrito el nombre del ingeniero, él, en su curiosidad lo abrió, la carta recitaba: “Usted ha recibido este mensaje, ha decidido abrirlo ahora, por lo tanto le sugerimos no continúe leyendo…”, Carlos, el ingeniero, se detuvo momentáneamente, miro su reloj, pensó si era correcto seguir leyendo, bostezó y se sentó en su cama a seguir leyendo: “… Cualquier error cometido por su falta de conocimiento sobre el asunto se le será perdonado. En un par de días recibirá una carta en la cual se le ofrecerá trabajo, lo aceptara sin titubear, una vez dentro, avisará al gobierno los planes de la empresa, al final se dará cuenta que no hay escapatoria más que la muerte, usted ha sido elegido para detener una inminente catástrofe mundial.”

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