Oro de Zhen Parte 1

Tardaron cerca de dieciocho años para que reapareciera el cometa Zhen, durante mis historias escritas anteriormente, recordé por un instante el momento en que aquel cometa se mostró ante mí, previo al mediodía, girando mi cabeza al cielo y viendo como la cola de aquel astro iba desintegrándose lentamente, dejando una estela bicolor azul oscuro y dorado. De tanta intensidad, capaz inclusive, de verse transitar a la luz del Sol. En mis memorias aparecieron las imágenes de la segunda profecía: “cuando aquel cometa se muestre a los ojos de los mortales, el efímero tiempo dirá que es momento de la partida, del ascenso”. La interpretación, tan vasta como incomprensible para aquel que no ha estado cara a cara con quien carga el alma de la profecía.

En mis manos está la medalla del dragón de la fortuna, obsequiada a nosotros por aquel quien ha partido a tierras lejanas y que de todas formas, mantendrá contacto con nosotros. Si se me permite expresarme, comenzaré la brevísima historia del alma profetizada.

Durante centenares de años antes del nacimiento de Jesucristo, había reinado la dinastía Zhou.
La batalla en la que resultaron victoriosos contra los Shang y la aparición del cometa Zhen no había sido coincidencia, todo estaba ya calculado por los dioses universales, aquella estela que reaparecería a la caída de la misma dinastía y miles de años después en el siglo XXI simplemente sería la señal de la aparición de los reyes virtuosos y la caída de los reyes corruptos. Wu Wang (primer emperador de la dinastía) había mirado aquella madrugada al cielo, el cometa Zhen hizo una aparición excelsa entre las nubes, se desconoce si fue un sueño o una realidad, pero aquel astro dejó caer de su estela cierto polvo cósmico que formó frases sobre la tierra de aquel rey, quien las contempló con asombró, las leyó y meditó, al cabo de un rato y de volver a mirar al cielo, el cometa se había ido; no obstante, las frases se mantuvieron en la tierra, no permitió que nadie se enterará y no contó sobre el suceso. Aquellas frases que se le quedaron perfectamente grabadas en su mente fueron aquellas que le dieron la victoria y una dinastía próspera, todo lo logrado había sido “Mandato del cielo”.comet-lovejoy-reunion-island_46316_600x450

Por años, aquella dinastía prosperó y en el vientre de una mujer se engendró el futuro heraldo del polvo de estrella, no obstante un pequeño combate provocó que sus padres y ella se separaran. La pequeña huyó junto con un grupo de exiliados a lo que ahora es el sur de Mongolia. Entre sueños y extrañas voces que le susurraban, presenciaba lo que Wu Wang había visto aquella tarde cuando el cometa les “dio” la victoria; al principio ella creyó que eran simples alucinaciones y que estaba volviéndose loca, hasta que se percató, en su sueños, que aparecían detalles del palacio y del rey que nadie conocía. Intentó confiar en alguien, pero pronto cayó en la cuenta que sería imposible, por lo que decidió redactar todos sus sueños, guardaba sus papeles dentro de un sobre que recitaba “Cartas a mi padre Ji Fa”. A la edad de dieciocho años ella planeaba regresar a la capital de Hao para entregar aquellas cartas al rey actual. No obstante y por esas fechas, un grupo de criminales atacó la aldea donde se habían asentado los exiliados, violando y matando a las mujeres; no obstante, la joven entregó las cartas a un mensajero para luego enfrentarse a un duelo de sables con uno de los criminales, en donde resultó muerta.
El mensajero se dirigió a toda velocidad en su corcel a la capital de Hao, donde Chengwang recibirá las cartas, las leyó detenidamente y recordó en ese momento las palabras de su sucesor. El rey habló con sus profetas sobre el cometa, la plática fue corta puesto que ellos sabían muy poco del acontecimiento como el rey. Chengwang optó por enterrar las cartas.

Durante el paso de los años, el transcurrir de los siglos, antes del nacimiento de Cristo, muchos profetas de la antigua china intentaron predecir el regreso de aquella estrella fugaz. Pero no fue hasta que dos generaciones después de Chengwan y durante una excavación, un joven desenterrar el misterio de la victoria contra los Shang; llevó las cartas a los profetas, quienes se enteraron de datos que creyeron nunca saldrían a la luz, leyeron las cartas y dieron una interpretación inmediata:

“Cuando el viajero del tiempo vuelva a besar la superficie de nuestra madre tierra, los soldados de la muerte volverán a hacer justicia sobre los corruptos, los soldados de la riquezas terminaran con la hambruna y brindarán riquezas a los pobres, los reyes y plebeyos se relacionarán como amigos y el imperio se expandirá a nuevos horizontes”

Lamentablemente conforme el paso de los años, y durante el reinado de la dinastía Zhou, no se volvió a ver tal cometa.
Tuvieron que pasar varios siglos y luego del nacimiento de Cristo hubo dos registros del cometa, la profecía salió a la luz y toda China se estremeció por tal avistamiento; no obstante, en Europa la profecía no causó el menor revuelo.
Dos grandes profetas de la dinastía Qing fueron enviados a Irlanda, quienes se encontrarían con tres profetas: uno representante de la religión católica, otro irlandés y uno ruso. Ambos profetas chinos insistieron en que se hiciera caso a las señales futuras, aquel profeta Irlandés se negó rotundamente mientras miraba detenidamente a su amigo ruso.

“Las llamas de los cristales ciegos emergerán de las profundidades para castigar a los injustos, del viento se soplará el aire jovial de ilustres personajes con brillantes ideas, las tormentas desaparecerán y el mundo girará en otra dirección”

Añadió uno de los profetas chinos.
-Conocemos la profecía, y es algo apocalíptico, lo que me molesta- dijo el profeta ruso.
-Primero que nada, quisiera aclarar una parte importante de la profecía que dice “Cuando vuelva a besar la superficie de nuestra madre tierra” es decir, si me permiten, creo que se refiere a que el cometa vuelva a dejar algún rastro sobre nuestro planeta y no sólo se deje ver a través de los cielos- dijo el profeta irlandés.
-Concuerdo contigo- dijo el profeta cristiano.
Los profetas se miraron detenidamente, comentaron la profecía con fervor, pero no llegaron a ningún resultado, los chinos regresaron a su país resignados.

imagesY conforme pasaban los años, aunque el cometa se asomó una ocasión más, nunca se conoció que dejara rastro sobre la faz terrestre. Fue entonces, cuando durante la década de los noventa se aproximó aquel cometa en forma de meteoro, estrellándose en el Océano Atlántico, la profecía había quedado en el olvido por la mayoría de los profetas, no obstante uno de ellos, se encontraba en China en el momento del incidente, mediante cálculos llegó a cierta aldea llamada Wan Cun, donde se entrevistó con las personas que darían vida a quién podría ser el elegido del cometa Zhen.

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