Una hermosa tarde en “Batiz”

“Sólo piden y nunca dan, dan sin recibir a cambio, esperan las sorpresas cuando las sorpresas simplemente llegan sin esperar”

Apenas iniciaba el primer semestre en esta tan afamada escuela: Juan de Dios Batiz, pero como siempre, había inconformes, uno en especial llamado: Luis, quien había sido obligado por su papá a estudiar programación en el CECyT 9, pero él no quería esta escuela, como otros, el odio a la escuela era más por la razón de haber sido obligado, además de saber que es una de las más difíciles y muchos reprueban (¿será por no estudiar?). Su novia, María del Carmen se encontraba en la Vocacional 13, Luis quería esa escuela, odiaba las matemáticas, era obvio que no quería vivir de ellas, y buscaba algo más administrativo. Sin embargo, pasaban los días y buscaba una forma de reprobar para demostrar a sus padres y especialmente a su papa que no podía seguir en la escuela. Con el tiempo los amigos se fueron formando, y varios de ellos compartían su sufrimiento.
Conforme transcurría el primer parcial, se dio cuenta que no debía reprobar ninguna materia para poder realizar su cambio, aunque aun así y con el mínimo esfuerzo terminó obteniendo muy buenas calificaciones en las materias. Luis estaba listo para poder hablar con el Director, el momento más esperado para él, pedir el cambio. Habló con el director de la CECyT 13 también, y solo debía esperar a que aceptaran; en el caso de su amigo Alan, quien se había ido a ETS, hizo todo lo posible y los aprobó en la primera ronda, su deseo de cambiarse era enorme, Batiz era una prisión, y lo podía seguir siendo si no se llegaba a un acuerdo entre las escuelas.

descargaTras un mes y medio, la propuesta se analizaba, Luis y Alan no recibieron su cambio, tuvieron que regresar al viejo y oscuro salón de clases que los esperaba, resignados se sentaron esperando a que un día glorioso llegara, José, un gran amigo, se acercó a Luis y le dijo
-¿No es un hermosa tarde en Batiz?-
Luis lo miro y le sonrío –No, no lo es, me voy porque no quiero reprobar, quiero una vida de verdad- respondió.
José se rio y le dijo –yo reprobé y no me quiero cambiar-
Luis respondió sin pensar –pero tú querías esta escuela, ¡yo quiero informática! ¡Odio Batiz!-
En la segunda semana de clases el prefecto llamaba a Luis varias veces para decirle y recordarle una sola cosa –Luis, lo lamentamos, pero tu cambio no prosiguió, te quedas aquí- Luis entraba al salón enojado, pero era la verdad, José lo había dicho –ahora disfrutaras de estas hermosas tardes en Batiz- y a los días siguientes llegaron alumnos de otras CECyT. Luis se desilusionaba cada vez más, ya que estos compañeros se pudieron cambiar con un bajo promedio, en contraste con él, quien dio lo mejor y ni con un 8.2 logró salirse, y a pesar de esta situación y su vulnerabilidad dentro de la cárcel “intelectual”, seguían viéndose él y su novia.

Al final del semestre, cuando vio que no réprobo ninguna materia, se disponía a ir a hablar con el Director, pero ahora con los recursos necesarios, era ahora cuando entre todos los del salón decidieron hacerle una gran playera blanca donde decía “I LOVE BATIZ” junto con las fotos de todos sus amigos, y por allí se coló otra frase “Suerte aquí, allá o en donde te quedes” y así terminó su pequeño año en la Vocacional 9, esperando a que le dieran un cambio, soportando profesores y tareas, proyectos y materias difíciles, eso fue todo para Luis.

“y sin embargo pienso en lo absurdo de no salir de esta escuela, es sólo mi vida y cada uno debería esperar el cambio y su oportunidad

Batiz1

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