Horrores nocturnos

Pesadilla que tuve hace un par de días:

El relato se trata principalmente entre una mujer y yo, tal como lo expongo es como se lo conté a ella.

Nos encontrábamos caminando por un callejón de mala muerte, eran más de las diez de la noche y estábamos buscando a tus amig@s, te habían dado una dirección, que no encontrábamos. El callejón tenía casas con fachadas antiguas, algunas ya destruidas; ventanas rotas. Las luminarias publicas ya no encendían salvo una, caminábamos guiados por la tenue luz de la luna. La humedad que se sentía erra terrible y hasta asfixiante. Pero quizás lo más aterrador, era la soledad y el silencio que nos rodeaban. Mirábamos a todos lados, manteníamos nuestros oídos alerta, pero lo único que se escuchaba era nuestra respiración.
Continuamos caminando hasta que por fin llegamos al final de callejón, saliendo así a una concurrida calle llena de ruido y luces de Neón, tus amig@s se encontraban en la contra esquina, no conocía a nadie, excepto a Claudia, intenté saludarlos, pero pasé desapercibido.
Estábamos en una importante ciudad, a mi parecer. Entramos a una especie de antro, de bar, de algo similar, desconozco las razones por las que yo me encontraba allí y más aun, contigo y personas que desconocía. Quería regresar a casa, pero me ira imposible, no sabía donde estaba y la única forma de volver era contigo.
Las cosas, que parecían mejorarse, empeoraron una vez entramos al lugar, oscuro y lleno de ruido, esperaba encontrarme quizás con luz psicodélica o cosas similares, pero lo único que había eran focos pendiendo de un delgado cable, algunos ya fundidos otros parpadeantes. Tus conocidos, se transformaban en seres extraños a cada trago que bebían, mientras nosotros rechazábamos las bebidas. La música dejo de sonar y tres sujetos enmascarados se los llevaron. Nos quedamos una vez más, en la soledad, pero ahora en un bar/antro como prisión. Era imposible salir, más sujetos enmascarados aparecieron de la nada, las luces se encendieron de manera abrupta y brillante, que quedé cegado por un momento, al instante siguiente ocurrió lo peor. Estaba siendo colgado de una soga, mientras miraba a una pared llena de grietas y con manchas de sangre. De un instante a otro, vi la sombra de un ser enorme soltando latigazos a la sombra de una mujer, no sabía quien era hasta que escuche su voz, eras tu, suplicando por tu vida. Intentaba no ver, pero tus gritos causaban en mi un fuerte dolor.
Me encontraba parada sobre una alta escalera, la soga la habían apretado fuertemente alrededor de mi cuello, tan solo esperé a que quitaran lo único que me salvaba de no ahorcarme. La paciencia, en estos momentos, puede ser o un fuerte aliado o enemigo detestable. Saber lo que va a ocurrir, y no poder hacer nada al respecto. Mis pies fueron atados, tu sombra seguía moviéndose. Por fin, terminaría el suplicio. Quitaron la escalera, trataba de aferrarme a la soga con mis manos para no morir, en ese momento, vi a la pared y estabas allí, con grandes moretones, rasguños y heridas en tu espalda. te volteaste y quisiste correr hacia mi (o hacia la salida, que estaba detrás de mi, eso no pude saberlo), pero cierto y terrible fue que no pudiste, estabas atrapada en la pared, mientras yo atrapado debajo del techo. Ambos extendimos nuestras manos, pero no pudimos tocarlas…
Afortunadamente desperté, con algo de sudor en la frente y enredado entre mis sabanas, un terrible sueño, nada más, nada más.

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