M de Insomnio

Ni contando las horas que he quedado despierto
O contando los minutos que he dormido,
Podría conciliar un sueño tan placido
Como aquel que consigo cuando te miro

A la luz de la luna o en la penumbra,
Día, tarde y noche mi mente no deja de pensar en ti
Vueltas da y las horas pasan sin olvidarte,
Día, tarde y noche camino en busca de mirarte

Ni contando las estrellas en el firmamento
O contando las lunas que han transcurrido,
Podría expresarte cuanto te quiero,
Ni cuanto te extraño

Si la luna hablara,
Si las estrellas cantaran,
Hermosas noches disfrutaría
Del violín, mágicas notas compartiría

Bajo los sollozos escondidos por una almohada,
Mostrando un semblante contento al exterior,
Mientras mis pieles y venas se desgarran por un dolor,
Se encuentra aquel que en algún tiempo miraba a cuantos alegraba

Camino por un empedrado a tu hogar,
Por la ruta donde las farolas no iluminan,
Donde demonios acechan almas desesperadas,
Entre densas malezas

Ni contando las horas que he quedado despierto
O contando los minutos que he dormido,
Sería capaz de calcular la distancia que nos separa,
Ni la distancia que nos une

La agonía de la sangre,
Fluyendo fuera de sus venas,
Carmesí radiante que cargo en manos
Gritos de dolor de una mente marchita

Si contara las ideas fatales de mi mente
O contara los aciagos actos de mi temple,
Infame serían las historias que se han sufrido
Por una mente tan lozana en un idilio

Ahora me mofo de horas de trasnoche
Pues la vida sólo es vida cuando hay júbilo
Y la desventura alcanza, pues, quien no vive en el regodeo

La luna no habla,
Las estrellas no cantan,
Donosas las escenas que imaginaba
Conversando con un rostro albo y un coro dorado

En la penumbra, el camino por donde ando
La luz de la lejanía que acercándose a mí,
Asusta a cual sombra se le acerque
Por el empedrado, los demonios gimen y lloran
El sol, quien fuera padre, los abrazaría para abrasarlos
Miro al cielo, vaya impericia cometida
Cegado por la luz del astro que fuese rey.

Andando a tientas siguiendo el fulgor,
Pues la ceguera de la Luna no es la misma que la del Sol
El farfullo que el viento trae no es de mi incumbencia,
Y las luces en disímiles tonos son tan bien aceptados por mis ojos

Hilaridades de la vida cometidas por traspiés,
Que al contrario de desanimarnos,
Nos impulsan a reírnos de los morbos de nuestra vida

Veo la hora,
Horas y minutos bajo la sombra de la luna,
Bajo el cuidado del firmamento
Bajo la lluvia…
Es…
Tiempo…
De…
Dormir…

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