El hermano de la Luna

Ya hace tiempo, ni muerto, ni vivo, perseguían al capitán R por presunta traición a su ejército, sin embargo él más que nadie conocía los túneles secretos del cuartel. El comandante Daniel y el primer oficial, Sergio, iniciaron la búsqueda. Tras perder medio ejercito, el Eje Vid (Italia, Polonia, Ucrania y Alemania) obtuvo la victoria conquistando Francia y España; el capitán R se encontraba ya en el “Imperial”, nombre del navío italiano que destruyó las naves inglesas. Sergio y Daniel no encontraron rastro, optando regresar a Irlanda y reorganizar las tropas.

La crisis económica acabó con México y Estados Unidos, ambos terminaron siendo comprados por la Legión del Polo (Canadá, Escocia, Suecia, Rusia, Australia y Nueva Zelanda). Esta no era una guerra cualquiera, pero tenía los principios de una tontería absoluta, algo pronosticado por varios años antes de esta década de muerte y hambruna.

En alguna ocasión había esperanzas, pero después de que China terminara consumiendo a Japón, todo concluyó, el ocaso de la civilización y el amanecer de la destrucción.

“Lejos de ti, te escribo, no sé donde me encuentro, te extraño. Espera a mi regreso, no te impacientes, estos días han sido duros, pero hemos salido adelante.

                                               Te Amo

                                                               R”

Una semana después de enviar la carta, los tenientes Ignacio y James lo capturaron y entrevistaron. La vieja Italia, la de las artes y los conocimientos se desmoronaba, iniciaba el imperio de Augusto IV con sede en Alemania.

R se hallaba en una especie de calabozo, con una simple lámpara incandescente que le apuntaba la cara, el teniente Ignacio De Far rompió el silencio -¿Qué hace aquí?-
-No lo sé- Contesto R estupefacto.
Pronto repuso Ignacio -¡Le he hecho una pregunta lógica!- le dio una bofetada y gritó -¡Responda!-
-Intento huir- respondió sin mirarlo.
-¿Huir?- preguntó James en forma burlona.
-y, ¿De qué intenta huir?- preguntó sarcásticamente Ignacio.
-De la vida- R respondió seriamente y sin miedo.
-Entonces la muerte lo estará esperando- Sentencio Ignacio.
Los soldado se llevaron a R de inmediato a prisión, con apenas un pequeño escusado, una mesa y una cama.

Los ingleses e irlandeses, con una historia de rivalidades, se reorganizaban, pero sin olvidar la traición de R; Richard tomó el puesto de capitán y decidió enviar los aviones espía a Alemania y Polonia, en Italia no encontraron rastro, según el reporte de Richard; pero se debía tener cautela, R conocía el punto débil de estas aeronaves. Uno de los mayores problemas en una traición, es que conocen tus debilidades, por lo que Daniel decidió, durante un comité lleno de incongruencias, cambiar todos los planes de ataque, reformarlos; a lo que Richard se opuso, exponiendo que estos cambios se tardarían en realizar y no había tiempo para hacer tales modificaciones. La discusión la continuó Sergio, quien apoyaba a Daniel.

El eje polar declaro inicialmente la guerra a Estados Unidos, ellos no dudaron en responder. No obstante, el medio oriente había hecho tregua con el eje polar en esos tiempos, por lo que la venganza de varios países de esa zona hizo caer a Estados Unidos, mismo que se llevó a México y Centroamérica. La tregua está por terminar en esos meses y las tropas de ambos bandos empezaban a huir unas de otras.

El presidente Will mando la primera bomba atómica a Australia, instantes después y antes de que esta estallara, misiles programados llegaron a Washington DC, Florida y Dakota del Norte; la casa blanca junto con Will Sharp fueron eliminados, pero esto sólo era el principio; la crisis económica de diciembre 2030 detonó el potencial y el odio del medio oriente, tres años planeando y por fin lo habían logrado, una lluvia de misiles azotó y arrasó con los Estados Unidos.

“Una vez más, aún más lejos de ti escribo en mi prisión, sentenciado a muerte, espero volver a verte, porque no puedo vivir sin ti. Me acusan de traición, pero no he hecho nada, ahora te entiendo, en nuestro mundo de soledad y dolor.

                                               Te Amo

                                                               R”

Dos soldados se llevaron a R a las duchas de agua helada; durante ese momento pasaron dos cazas RX-7A de Irlanda, tras de ellos cazas de la serie B con misiles de corto alcance. De inmediato las torretas antiaéreas atacaron, sin embargo estos cazas eran capaces de acelerar y alcanzar la velocidad del sonido en segundos, solo dos cazas fueron destruidos. Los demás llegaron al Palacio de Huffe’ll al norte de Berlín, construido hace diez años para reuniones a la realeza; los cazas atacaron y al recibir la noticia en Italia, los soldados dejaron en agonía a R, lo golpearon hasta no poder más; sin ropa y aun empapado por el agua fría lo regresaron a su celda, fueron Ignacio de Far y James Venéz quienes lo rescataron, intervinieron y recordaron a los soldados que su sentencia de muerte es dentro de un par de semanas.

Las tropas Alemanas se dirigieron al norte, sin embargo Rusia las esperaba con una tormenta de hielo, a pesar de ellos, y aprendiendo de los errores del pasado, los alemanes también tenían su sorpresa; usando los cañones de iones franceses, atacaron desde atrás, Canadá ataco inmediatamente a Polonia y un nuevo toque de queda volvió a surgir, la gente corría despavorida, R simplemente oía los gritos de dolor, la noche fue larga y solo seguían las pistas, se oían los tiroteos, y por fin al día siguiente acabó, Italia desapareció por una emboscada creada entre canadienses e ingleses, Augusto IV de inmediato declaró enemigo de alto riesgo a todo aquel que se opusiera a él, amenazo con diferentes tanques a varias de las alianzas, provocando así, que más países se unieran a su causa.

La Legión del Polo, El Medio Oriente y el Oriente recibieron mensajes de alerta, sin embargo no les causo miedo, al contrario, su ira aumentó y los lideres de cada región se reunieron para planear un contraataque

“Aún vivo, muero cada día.
Aún despierto, sueño contigo, y es que esta guerra se ha salido de sus márgenes, ¡Una Crisis!
Y ahora te espero, cada recuerdo de tus hermosos ojos, de tus dulces labios, sueño contigo y no te olvido.
Espérame, saldré vivo.
                                               Te Amo
                                                               R.”

La última carta de la semana, pero aun faltan otros siete días.

Medio Oriente y Oriente firmaron el pacto de “Hu Ing –Aff Ali Moukarzel ”, un alianza para acabar con el eje Vid; sin embargo, esa misma noche la Legión del Polo se rindió, el eje Vid acabo con todos ellos, esclavizando a mujeres y niños. Australia se defendió hasta el último segundo, pero de igual forma fue destruida y esclavizada. Esta Legión que tanto extrañarán, que defendió la cultura humana, que entendía el significado de los recursos naturales.

Tan pronto R se entero de esto, enojado golpeo al soldado que lo vigilaba, tomó un tubo de plomería y salió corriendo de la prisión, golpeó a cual soldado se le atravesase, pocos eran y al termino de su huida se dio cuenta de la realidad, cuerpos de niños y mujeres tirados en la calle, gente desangrándose, pero ya fríos, era cruda la vida que ahora atormentaba a la humanidad.

Minutos después, dos aeronaves franquearon, perseguidas por dos cazas serie B. La soledad y el dolor lo apuñalaban, y entre la neblina de gases tóxicos liberados por los muertos oyó unos pasos, volteó sin observar alguien a la vista, los pasos se acercaban rápidamente, y en ese momento Ignacio apareció, lo llevó a su jet, para volverlo a encerrar.

Tras dos semanas de sufrimiento, escribió:

“No logré vivir, ahora que estoy al borde, se quién realmente soy, y Te Amo, parece que nos volveremos a encontrar, hoy volveremos a abrazarnos como lo hacíamos antes.

                                               Espérame, Te Amo
                                                               R.”

Y así salió R, escoltado por varios soldados, Ignacio dijo –Como en los viejos tiempos- rió y cinco soldados apuntaron a la cabeza de R, en ese momento llegaron las tropas inglesas, Sergio y Daniel corrieron de inmediato y mataron a tres de los soldados verdugo, R estaba sorprendido, no sabía como lo habían encontrado, Sergio de inmediato corrió hacia Ignacio y le apunto a la cabeza sentenciando –Queda detenido por el secuestro del Capitán Richard Z. Luna-

-Disparen- ordeno Ignacio.

Los soldados prepararon sus armas, y de entre la multitud salió Alexa llorando y pidiendo que se detuvieran y bajaran sus armas, Richard corrió hacia Alexa, sin embargo los soldados lo detuvieron, Daniel mato a uno de los dos, mientras Ignacio se levantaba del suelo, Richard fue disparado en su talón izquierdo, pero aún tenía fuerzas suficientes para llegar hasta Alexa; para su infortunio, Ignacio la tomó del brazo y la alejó de los tiroteos, donde ambos se abrazaron Alexa, Ignacio sorprendido le preguntó -¿Cómo llegaste hasta aquí?-
-Supe que estarías aquí, que matarías a un inocente-
-¿Cómo sabes que es inocente? ¡Es un traidor!- se acercó a Richard
-¡No lo es!- replicó ella con fuerza -Ahora, déjalo en libertad- Richard sonrió ligeramente.
-Tienes razón, es inocente, pero sabía que sería la única forma de llamar tu atención, tras dos años sin vernos- se acercó a Alexa -Esta guerra que nos ha separado, y como no respondías temí que hubieras muerto, regresé a nuestro hogar, pero ya no existía, temí que mis pensamientos fueran ciertos, pero no tarde en percatarme que alguien te escribía, y ese él era Richard- se volteó y lo señalo con ira -Debí suponerlo, en tiempos de guerra cualquier excusa es buena, ¡Es tu amante!-
-No, no lo es- Alexa gritó llorando -Yo te amo, y lo sabes, si no te escribí es porque no he tenido forma de comunicarme con nadie, ni de Richard, es más Richard puede jurar que no somos amantes-
-Si me amas, ¡Bésame!- Insistió Ignacio, se acercó a ella y la obligo a besarle
–Si así eres feliz, muy bien- dijo Richard, quien se tiró al suelo, tomo el arma del soldado y se dijo –Ya no merezco vivir en este mundo de soledad- Ignacio vsonrió, pero Richard no titubeó y le disparo gritando -¡Te Odio!-
Alexa se tiro al suelo y abrazo a Ignacio.
-Eras mi estrella, mi princesa y lo di todo por ti, ahora una absurda guerra nos separa, mi hermosa tan brillante como la luna, y rubia como el sol- le dijo Richard con lagrimas.
Alexa se limpio sus lagrimas, se levanto enojada y repuso –Nunca te enteraste, ¡eres mi hermano!-
-No, No, ¡Imposible!- con el arma aún en las manos -me lo pudiste haberlo hecho saber-
-¿Es que no te diste cuenta?- preguntó entre lagrimas
-Y que hay- se le cortó la voz -¿Y qué hay de aquellos besos que me obsequiaste, que hay de aquellos abrazos que me tranquilizaron, que hay de aquellas frases que me llenaron?- preguntó arrodillado frente a ella y con los ojos cerrados preguntó  a gritos -¿¡Qué hay de aquellas noches de locura cuando éramos felices y olvidábamos para ser sólo uno!?.
-No lo hagas más difícil, por favor- suplicó ella.
-Cuando tus azules se tornaron marrón, cuando tu luz se opacó, y cuando te llamé para felicitarte, pues la noche seguía al día y el día a la noche. Mi Luna, eres tú, mi inspiración y mi amor- dijo con los ojos cerrados, y continuó -¡Ahora muero mientras vivo- golpeó con fuerza el suelo –Soy hermano de la Luna- miró el arma que tenía en su mano, revisó si había balas y concluyó -Eres la Luna, mi Luna, pero ya esta amaneciendo, ambos sabemos nuestro destino.

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